En estas fechas que iniciamos la rutina del curso, en pleno otoño, pero con el próximo invierno en nuestra hoja de ruta, es cuando aparecen en nuestros pueblos, esos héroes y heroínas rurales que enriquecen el día a día cuando llega el frio y hay menos horas de luz.

Las personas imprescindibles que, sin excusas ni «peros» ponen en valor nuestros municipios, movilizan el tejido asociativo y el voluntariado local, son mujeres y hombres que generan la energía municipal necesaria y actividad, tanto de lunes a viernes, como los fines de semana.

Individuos y asociaciones que suelen pasar desapercibidos, pero que tienen un valor fundamental para el desarrollo de nuestra comunidad, y que, por norma común, no quieren tener ningún tipo de protagonismo. Acogen con prudencia los halagos a su labor y se sienten incómodos saliendo en la foto, porque su entrega la realizan de corazón, por el bien de nuestra tierra, de nuestros pueblos o de la sociedad que aman.

Es increíble su aportación, lo que generan al colectivo, proponiendo múltiples posibilidades a realizar tras la jornada laboral, que permiten enriquecernos, también desconectar, y tener tiempos y espacios para el desarrollo individual y grupal. Todo ello nos permite nuestro desarrollo personal, físico e intelectual con el objetivo de ser mejores.

Su satisfacción es que se hagan las cosas, muchas cosas, sin reblar, sin dejarse desmotivar por nada ni nadie, sin mirar quien se beneficia de su labor, ni discriminar a nadie, ¡lo hacen porque sí!.

¡Qué suerte tenemos! Contamos con gentes, asociaciones o clubes que dan valor al sentimiento rural en estado puro, haciéndonos creer que la continuidad de nuestros pueblos va por buen camino. Disfrutamos de su generosidad y disponibilidad, en contraposición con otros, que no valoran nada porque no conocen el esfuerzo que cuesta movilizar cosas.

Cursos formativos, campañas culturales, actividades deportivas, concienciación medioambiental, actividades turísticas, folklore, fiestas, tradición y todo lo que supone ser activos, amables y armónicos en nuestras pequeñas comunidades, marcando la diferencia con lo urbano. Ponen en valor los pueblos con su amor y cariño, porque su aportación voluntaria, generosa y honesta multiplica el valor del colectivo.
Son héroes y heroínas que mantienen arriba todo nuestro sentimiento de pueblo y de exaltación de la convivencia en sociedades tan pequeñas, en resumen, que nos dan vida y alegría.

Pedro Bello. GANAR La Puebla de Híjar