Una vela encendida. Otra. Otra…

Agosto empieza siempre con luz y cumpleaños. Con mi hermana soplando. Faro, reflejo. Con la familia alrededor. Con las amistades que son familia. Con los vasos levantados. Con una sonrisa antes de que alguien diga: «pedid un deseo». Porque estemos todos el año que viene. Cumplir. Estar. Vernos.

Agosto. Ver crecer a los niños. Observar las piernas del revés saludando en el agua. Sorprenderse de que el verano pasado les llegara al cuello y ahora se les salgan las rodillas donde no cubre. Medir el tiempo así. En tobillos y gemelos. En bañadores pequeños. En churros que ya no necesitan. Y, aun así, que siga habiendo muchos «no me sueltes». Enseñar a nadar. Rana. Bomba. Delfín. Palillo. Tripada. Cabeza. Hacer la estrella, mejor que el muerto. Abrir brazos y piernas. Dejarse llevar. Mirar el cielo desde el agua. Bucear. Sentir las burbujas. Escucharme. Escuchar mi respiración. Escuchar la nada. Hacer el pino y no caer. Dentro y fuera del agua. Dar la voltereta. Una. Otra. Otra. Huir de las aguadillas. Abrazos acuáticos. Salir arrugada. Perder las huellas dactilares y, sin embargo, ser.

Respirar.

Caminar descalza. Seguir las nubes. Cerrar los ojos al amanecer. Meditar. Arena pegada. Hacer coletas de pelo mojado. Extender crema. Embadurnarse de citronela. Globos de agua. Columpios. Puzles. Encajar piezas. Compartir un helado sándwich.

Playa. Montaña. Música. Fiestas. Verbenas. Bailar. Pasear. Buscar la fresca. Vivir de noche. Vivir primeras veces. Tropezar con recuerdos que nos hacen sonreír.

Regar. Manguear. Cuidar las plantas. Coger una salamanquesa. Encontrar una luciérnaga. Buscar gamusinos. Esperar los tomates del huerto. Coger pepinos. Calabazas. Cortar. Lavar. Probar. Crudo. Asado.

Barbacoa. Vermut con hielo. Tinto de verano. Champán. Sombrilla. Agua pulverizada. Suelo de gres cual horno. Andar de puntillas. Comer bajo un pino protector. Cenar bajo un pino antiguo. Sobremesas con historietas. Abuelidad maravillosa. Historias repetidas que cambian según quien las cuenta. Siestas con caraja. Hacer pereza. Leer. Mecerse en el balancín. Mullirse en la hamaca. Mantita. Dormirse sin preocupaciones.

Y trabajar. Ser periodista entre la felicidad festiva, el fuego y el granizo. Pasar de una verbena a una noticia que golpea. Amar la aventura de una profesión diferente cada día. Mirar. Escuchar. Preguntar. Contar. Aportar. Construir. Disfrutar con el concurso de la contraportada y ver cómo se llevan mi periódico La COMARCA en la maleta. Sentirme útil. Participar en vuestra diversión. Premiarla. Enseñar periodismo a los estudiantes, hacerles preguntas, escuchar sus silencios y que encuentren respuestas. Escribir y hacer que cada palabra sirva.

Estar presente. Verme. Vernos. Veros. Amar. Ser amada. Estresarme. Darme cuenta. Zambullirme. Volver.

Mirar la luna. Buscar planetas. Esperar una lluvia de estrellas. Ver cómo un eclipse apaga el día durante unos minutos. Quedarnos quietos ante una oscuridad que no da miedo, porque sabemos que la luz continúa ahí. Pensar en lo esencial. Preguntarme por qué lo silenciamos tanto.

Agosto es una lista que no termina. Hagan la suya. Todos los meses, si pueden. Y disfruten.

Eva Defior. Sexto Sentido