El museo es una institución sin fines lucrativos, permanente, al servicio de la sociedad y de su desarrollo, abierta al público, que adquiere, conserva, investiga, comunica y expone el patrimonio material e inmaterial de la humanidad y su medio ambiente con fines de educación, estudio y recreo». Esta es la última versión de la definición de museo del ICOM (Consejo Internacional de museos correspondiente a 2017). Y la aprovecho para expresar mis dudas sobre su mínimo cumplimiento. ¿Es posible que los grandes museos nacionales, autonómicos o provinciales, tal como esta estructurada actualmente la red de estas instituciones, puedan cumplir con estos fines y requisitos al servicio de la sociedad en su conjunto? Difícilmente los museos que conservan parte del patrimonio del Matarraña ya sea en Madrid, Barcelona, Zaragoza o Teruel podrán cumplir adecuadamente esta función. Hay una cuestión que siempre sale a colación cuando expresas este defecto evidente del actual sistema que es la seguridad del patrimonio material almacenado. Quizás para piezas de gran valor podría entender esta posición de las autoridades responsables, pero la realidad es que hay cantidad de piezas en los almacenes de los museos que he apuntado que no han sido tocadas ni estudiadas desde su depósito. Y algunas de ellas llevan guardadas ya hace más de cien años incumpliendo evidentemente todos los puntos de la definición. Pienso que de no ser unas piezas extraordinariamente valiosas, donde tendrían que estar es en cada pueblo originario con un mínimo sistema de seguridad adecuado. No es tan complicado y de buen seguro se cumpliría mucho mejor con la definición que encabeza el artículo. Hay cantidad de fórmulas para que esta propuesta sea posible. Destaco los centros de interpretación de la cultura ibérica del Bajo Aragón histórico que dirige y coordina J. A. Benavente. Una red diseminada por diferentes pueblos que en el caso de Cretas acoge también piezas cedidas por particulares que en un gran museo estarían arrinconadas en las estanterias de sus almacenes y que en el pueblo cumplen con la mayoría de los puntos de la definición expresada. Además de ser un orgullo palpable para los cretenses, también ejercen de atracción turística, de elemento educativo, y de centro de confianza para que los vecinos depositen en el más patrimonio que en otra situación seguiría en el mejor de los casos escondido o en el peor, como ha pasado con la mayoría, vendido a los anticuarios que conocen de sobra la situación. Creo que la descentralización es necesaria y positiva. Habrá que buscar el equilibrio entre los temores de las autoridades responsables de la conservación del patrimonio catalogado y los beneficios evidentes en educación y recreo (por seguir los fines de la definición) mediante la exposición del patrimonio local en museos locales, «al servicio de la sociedad y de su desarrollo».
Juan Luis Camps

