Cada época de la vida tiene su qué y se ha de vivir con toda intensidad. La infancia es magnífica, despreocupada, ilusionante y juguetona. La adolescencia es imprescindible, transformadora, radical y contestataria. La vida adulta es compromiso, responsabilidad, trabajo y consolidación. La jubilación es una suerte, es el goce de lo hecho y la ilusión de lo por hacer, porque no es el final de la vida, sino el inicio de otra nueva, en la que puedes hacer aquello que siempre habías deseado.
Ante las elecciones se vuelve a hablar de las pensiones. Toda la economía es redistributiva. El dinero fluye de mano en mano, privada o pública. Un carpintero lo recibe por el mueble que ha montado y a la vez paga por las patatas que compra, de modo que el dinero no para de redistribuirse. La clave es su reparto. El Estado cobra impuestos y los reparte de una u otra manera entre individuos que forman parte de determinados colectivos (funcionarios, parados, jubilados, dependientes…) y entre el conjunto de la ciudadanía a través de servicios (hospitales, escuelas, carreteras…).
El dinero que reciben los jubilados comienza por ser la contraprestación al que esas personas aportaron cuando eran trabajadores para otros jubilados que les antecedieron. Pero ese dinero es también una forma de distribución, que genera otras redistribuciones. Un jubilado también paga impuestos, consume comida, servicios domésticos y medicinas, participa en actividades lúdicas, va al dentista, al oculista, a las clínicas auditivas, a fisioterapeutas y podólogos, a las peluquerías, a los bares, compra ropa… y se gasta el dinero. Y cuando comienzan a no poder valerse, contratan a otras personas para el servicio doméstico y luego contratan cuidadores o ingresan en residencias, generando gran cantidad de puestos de trabajo.
En las de Valderrobres trabajan decenas de personas que tienen un salario gracias a que hay ancianos dependientes. Esos puestos de trabajo no existirían sin las pensiones y ayudas a la dependencia. Es decir, los jubilados son un factor de redistribución de dinero, como lo son los turistas o quienes se lo gastan en el bar. Fuera miedos y engaños: ni unos ni otros tocarán las pensiones y ellos lo saben.
Manuel Siurana


Totalmente de acuerdo.