Salir de la provincia de Teruel se ha convertido en toda una odisea. Da igual el medio que se utilice. Ya no es solo cuestión de que el 68 % de la red viaria aragonesa se encuentre en estado crítico o muy crítico, según la Asociación Española de la Carretera. Es que directamente vamos camino de que el bipartidismo nos termine diciendo que vayamos cada uno con una pala a asfaltar las carreteras o a poner las vías del tren. Porque ni los Gobiernos del PP ni del PSOE han cumplido lo mínimo que se les exigía con el Bajo Aragón y con Teruel.

Ni está ni se le espera a la conexión directa en tren entre Teruel y Madrid (pasando por Zaragoza, todo sea dicho). Hace falta que se alineen los astros para que sea una realidad. El Gobierno de Sánchez y Óscar Puente nos pide que esperemos a que terminen las obras de renovación de la vía, después tendrán que formar a los maquinistas y, en el mejor de los casos, ya se pondrán a buscar trenes viejos que desechen en otras regiones para dejárnoslos como migajas. Por supuesto, no hay plazos ni concreciones.

Las autovías son otra de esas muestras de nula confianza y credibilidad en el Ministerio. Llevamos décadas esperando la A-68 al Bajo Aragón desde que lo anunció el Gobierno de Zapatero en el año 2005. Lo mismo sucede con la A-40 entre Teruel y Cuenca, mientras que nos venden como un éxito que la A-25 pase a ser una carretera de 2+1. Y si nos vamos a la N-330, no hay manera alguna de ver avances en el tramo entre Teruel y Villastar.

Excusas, disculpas y evasivas. Es lo que nos encontramos cuando desde el Bajo Aragón y desde nuestra provincia, VOX se dirige al bipartidismo para reclamar lo que nos merecemos. No hay manera. Ni por tren ni carretera. No nos resignamos y seguiremos luchando para que tengamos vida, vivienda, oportunidades, empleo, infraestructuras y seguridad en nuestras calles.

Carlos Andreu . VOX / Alcañiz