Con el impactante título de ¡Ni te me acerques!, el pasado verano se rodó en Ariño el primer largometraje de comedia con la maldita (y por desgracia todavía tan actual) pandemia de fondo. El 95% de la película se ha rodado en Ariño, principalmente en el Balneario aunque también se tomaron planos en el manantial de los Baños, puente colgante, mina a cielo abierto y en varios enclaves del casco urbano.
Tanto desde el Balneario, como desde el Ayuntamiento y los vecinos de Ariño, les hemos dado todas las facilidades posibles para el rodaje, ya que pensamos que puede ser una buena promoción para nuestro pueblo cuando se estrene la película.
Ariño siempre es un pueblo de buena acogida algo que agradecieron, tanto el director Norberto Ramos como el resto del equipo de rodaje.
El guión se gestó en plena pandemia y busca aportar una visión divertida y surrealista en estos tiempos tan complicados que estamos atravesando. Falta hace el humor para cambiar el chip con la sobresaturación de información sobre la Covid que recibimos a diario.
En España han fallecido hasta la fecha según las cifras oficiales más de 32.000 personas. Y a estas alturas del mes de octubre y en medio de la segunda ola de contagios, todavía hay quien antepone la economía a la vida de las personas. Soy de los que piensan que no hay economía sin salud, y que la vida y la salud es el bien más preciado que tenemos por encima de cualquier otra cosa.
Me decía hace unos días un empresario: "o morimos de covid o morimos de hambre", creo que no debería plantearse este análisis. Los políticos de todos los partidos, deberían estar en estos momentos centrados de manera unánime en la defensa de la salud de todos y cada uno de los españoles en primer lugar, dotando de medios personales y técnicos a nuestro sistema público de salud. Al mismo tiempo en pleno siglo XXI no se puede consentir que nadie en España pase necesidades, para eso deben servir las instituciones públicas. Se debería estar preparando con todos los agentes sociales un plan de recuperación del país para cuando superemos la crisis sanitaria. Si algo nos está demostrando la realidad que estamos viviendo es que lo de convivir con el virus no funciona y que los confinamientos a medias que se están imponiendo tampoco sirven. Los países donde menos ha caído la economía son aquellos donde se ha controlado la pandemia y menos muertos ha habido.
Hay quien dice que de esta pandemia saldremos siendo mejores personas, nada más lejos de la realidad. No tenemos arreglo, no hay conciencia de la gravedad de la situación, solo tenemos que ver a aquellos que se saltan las normas sanitarias aún sabiendo que nos acecha un virus que se está llevando por delante miles de vidas humanas. O ver como actúan algunos políticos en los parlamentos nacional y autonómicos. Como ejemplo, el comportamiento de Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid. Siguen anteponiendo los intereses de sus partidos, a los de la sociedad en general. Mientras nuestros políticos siguen enzarzados en sus trifulcas, o mejor en algunos casos defendiendo sus propios asientos, el virus sigue campando por todo el territorio nacional.
Es realmente desalentador observar el panorama político mundial incapaces de unirse ante un virus que está atacando a todos y cada uno de los países. Poco cabe esperar con líderes como Donald Trump, Bolsonaro o Boris Johnson que quitaban importancia al coronavirus y han terminado infectados por no cumplir las normas sanitarias básicas obligadas.
Si algo está funcionando bien de momento, es la vuelta a los colegios con solo un 2% de aulas confinadas. Algo que se ha logrado con el esfuerzo de los equipos directivos, al profesorado y la responsabilidad que demuestran los niños día a día. Los niños son el bien más preciado de un país, invertir en educación es invertir en futuro.
Con la actual situación que estamos viviendo, solo me queda insistir en que debemos cumplir las obligaciones y recomendaciones sanitarias y recordar las últimas palabras de mi amigo Joaquín Carbonell: "En la UCI. No bromeen. Gracias por vuestra fuerza".
Joaquín Noe - Alcalde de Ariño

