Lope de Vega retrató en su fábula al perro del hortelano, aquel que ni comía ni dejaba comer. Más que el hambre o el provecho, lo movía la obsesión por impedir que otros lo hicieran. Han pasado más de cuatro siglos y la metáfora sigue viva. Lo vemos en el Joker de El caballero oscuro, que prefiere incendiar la ciudad antes que verla funcionar sin él, o en Syndrome, el villano de Los Increíbles, que al no poder ser héroe decide arruinar a quienes sí lo son.
Ese mismo espíritu sobrevuela la última polémica en Aragón. El Gobierno de España ha aprobado una ayuda nominativa de dos millones de euros al Gran Premio de Fórmula 1 de España, celebrado en Montmeló. Una subvención directa a un acontecimiento único en nuestro país y de interés internacional, exactamente el tipo de apoyo que prevé la Ley General de Subvenciones cuando se trata de proyectos singulares. Nada extraño, nada nuevo. Y, sin embargo, el ruido político lo ha convertido en un supuesto agravio territorial.
El problema no es la ayuda a Montmeló. El problema es el relato que se construye a partir de ella. Se pretende hacer creer que cuando Cataluña recibe, Aragón pierde. Como si hubiera un único pastel que alguien reparte a escondidas. Lo cierto es que el mismo decreto también financia la Vuelta ciclista femenina, la Ryder Cup, la Copa Davis, el Rally Islas Canarias, el Europeo de descenso en La Molina, la profesionalización del baloncesto femenino o proyectos del Comité Olímpico Español. Ayudas que llegan a muy distintos rincones del país y que nadie discute… hasta que en el papel aparece la palabra «Cataluña».
La ayuda a Montmeló no es un regalo al circuito, sino un respaldo al Gran Premio de F1, un evento de alcance mundial que coloca a España en el mapa deportivo y económico internacional. Conviene recordarlo: solo hay un GP de Fórmula 1 en nuestro país y se celebra allí. Ante un hecho singular, una ayuda singular.
En paralelo, MotorLand ha seguido recibiendo durante años el apoyo del Fondo de Inversiones de Teruel, que ha financiado la modernización de viales, el asfaltado de la pista, los accesos y la actividad del circuito. Gracias a ello, Alcañiz ha generado empleo, turismo y notoriedad internacional. No se trata de elegir entre Montmeló o MotorLand. Se trata de entender que existen líneas de financiación distintas para realidades distintas.
Y aquí está lo preocupante. Mientras se grita agravio contra Cataluña, seguimos sin saber qué ocurrirá con el futuro del Gran Premio de MotoGP en Alcañiz más allá de 2026. Esa edición está garantizada, pero el Gobierno de Aragón no ha aclarado si renovará el contrato para blindar la continuidad. Mucho ruido contra Montmeló, pero silencio sepulcral sobre lo que de verdad importa a los aragoneses y aragonesas: asegurar que MotorLand siga siendo referencia mundial del motociclismo.
La ministra Pilar Alegría lo explicó con claridad. Aragón no ha solicitado ninguna financiación para el Gran Premio de MotoGP ni para otras pruebas en Alcañiz.
Los argumentos que se esgrimen desde Aragón tampoco se sostienen. Se dice que Montmeló es un territorio «hiperdesarrollado» y que debería primarse a circuitos que vertebran. Pero el Estado también vertebra cuando asegura competiciones que proyectan la marca España, atraen turismo e inversión, y refuerzan a federaciones y deportistas nacionales. De hecho, el mismo decreto que respalda Montmeló financia viajes de atletas de islas y ciudades autónomas, refuerza centros de alto rendimiento y sostiene estructuras del movimiento olímpico y paralímpico con impacto en todo el país.
MotorLand es estratégico para Aragón y para Teruel. Nadie lo discute. Así lo demuestra el propio reparto anual del FITE decidido por la DGA, que lo considera uno de sus proyectos tractores. Conviene recordar que fue impulsado en tiempos del socialista Marcelino Iglesias y ha contado desde entonces con apoyo continuado. Lo que falta no son recursos, sino ambición y proyectos.
Por eso, la comparación con Montmeló es un error interesado. Ninguno de los cuatro Grandes Premios de MotoGP que se celebran en España recibe subvenciones nominativas como la del GP de Fórmula 1. Quien equipara una cosa con la otra está manipulando.
La conclusión es sencilla. Si Aragón quiere más fondos para MotorLand, debe solicitarlos, justificarlos y pelearlos donde corresponde. Lo que no vale es limitarse a agitar la bandera del agravio cada vez que Cataluña recibe un apoyo singular. Porque mientras se mira obsesivamente lo que ocurre al otro lado del Ebro, se pierden oportunidades reales en casa.
Menos perro del hortelano y más gestión. Aragón no necesita victimismo. Aragón necesita motores.
Rafael Guía. Alcalde de Andorra y secretario general del PSOE Teruel


Sr Guía: Como usted yo también creo que Aragon no necesita victimismo. Desafortunadamente la mayoría de las opiniones que publica La Comarca son de puro victimismo, que acaban pidiendo dinero. A veces sale alguna cosa diferente, como su escrito, en el que el victimismo es otro, ahora resulta que nuestras autoridades protestan mal y por eso el dinero va Cataluña en donde saben protestar y pedir bien. Esperemos que a partir de ahora Andorra sepa pedir bien y se convierta con usted al frente en el motor que Aragon necesita en Madrid.
Mucha suerte. Saludos.