Recuerdo que en septiembre de 2015, escribí un artículo en este mismo medio a raíz de una imagen que me conmovió y removió conciencias en medio mundo. Aylan Kurdi, un niño sirio de 3 años, fue encontrado ahogado en una playa de Turquía. Su foto con su camiseta roja y pantalón azul, tendido sin vida en una turística playa turca dio la vuelta al mundo.

Hace apenas un mes en el Congreso de los Diputados, mientras el portavoz del PSOE Patxi López recordaba la imagen de aquel niño muerto, vimos una imagen que no esperaba ver en la sede de la soberanía nacional española, un veterano diputado del Partido Popular simulaba llorar y se reía. Sí, SE REÍA.

Sinceramente pienso que no se puede caer más bajo. Es una falta de respeto intolerable en un estado democrático. Un diputado, esté gobernando o no, tiene la obligación de estar a la altura de su cargo y reírse cuando se habla de algo así es sencillamente indecente.

Lo que da miedo no es esa actitud, lo que verdaderamente da miedo es que si no te conmueve la muerte de un niño porque lo nombra un adversario político, ¿en qué están convirtiendo la política actual?

Esto no es ironía, no es discrepancia política, no es polarización, es simplemente que hay quien piensa que todo vale en política. Y que hasta con la muerte de un niño se puede hacer chanza en el Congreso de los Diputados.

Esta actitud deplorable no ha sido criticada ni censurada desde dentro del Partido Popular. Quizá también les haya hecho gracia esta falta de respeto. Como también normalizan y les hace gracia insultar gravemente al presidente del Gobierno o a los que tenemos ideas diferentes.

No sé si lo que quiere el Partido Popular es parecerse cada vez más a VOX, pero con este tipo de actitudes lo está consiguiendo. No tratan de contraponer argumentos, sino de deshumanizar al adversario político y convertirlo en un enemigo desacreditando hasta sus opiniones, sean cuales sean. Y todo esto es realmente peligroso ya que estamos viendo que de las palabras, los gritos y la violencia verbal, se está traspasando la barrera y llegando hasta a la violencia física.

Hace unos días, el portavoz nacional del PP nos decía que «los insultos se acabarán cuando gobierne Feijóo». Pero, ¿y si no gobierna? ¿Continuará la escalada de insultos y faltas de respeto?

Hay dos formas de entender la política, y yo me quedo con la del no todo vale.

Joaquín Noé