En primer lugar desearles a mis vecinos unas felices fiestas ya que este viernes comienzan.

Está claro que hace tiempo veíamos venir el lobo, si me permitís la expresión y, con todos mis respetos al lobo, parece ser que sólo ahora se barrunta que lo tenemos encima. Pero en nuestra administración más cercana, nuestro Ayuntamiento, impera un letargo de ideas, de proyectos que permitan hacerle frente. Ni tan siquiera una línea definida para intentar por lo menos agarrarse a algún flotador. El equipo de gobierno de este ayuntamiento está en caída libre tan solo frenado porque en vez de caer a plomo va dando coletazos según van viniendo las curvas, agarrándose a las enredaderas que ve por el camino; coge una, se rompe, sigue cayendo; coge otra, se rompe y sigue su caída. Caída que va arrastrando a los demás.

Como he dicho, el equipo de gobierno no tiene un objetivo ni a corto, ni medio ni largo plazo. No hay ideas, no hay proyectos; pero tranquilos, mociones sí que hay. Una detrás de otra. Todas ellas, estériles, se van sucediendo de año en año. Que no se diga que no hacemos nada. Es lo único que el equipo de gobierno y los demás ediles podemos hacer, según nuestra alcaldesa.

¿Tan difícil es apostar por la transición energética municipal con medidas de ahorro, eficiencia y creación de nuevos puestos de trabajo? Un gesto tan simple como complementar con calderas de biomasa las actuales de gasoil en las instalaciones municipales o bien optar por sistemas fotovoltaicos puede dar un impulso a algo nuevo, con bonificaciones fiscales en impuestos locales, incentivar a los emprendedores para que con apoyo de su Ayuntamiento se puedan formar en energías renovables, que se puedan formar como técnicos de mantenimiento, de montaje, y quien sabe si algunos en cooperativas energéticas. Con solo un gesto podemos cambiar todo. Con solo una apuesta firme desde el Ayuntamiento.

Mientras los andorranos esperamos, desde el Ayuntamiento sin noticias de dios.