Abios comentaristas y expertos periodistas nos ilustran cada día con juicios sobre los «malos» actuales que rompen nuestros democráticos «valores» y nuestras democráticas «creencias». Y pongo entre comillas las palabras porque no estoy convencido de que hoy tengan mucho significado en la vida y en la política actual.
¿Qué han hecho las democracias occidentales cuando el mundo ha vivido entre la vida y la muerte? Reflexiono sobre las grandes tragedias del siglo XX y veo que los males se repiten y que los valores llegan al corazón de muy pocos. Hay estudiosos que se preguntan y nos advierten qué ideales han sido traicionados en el siglo pasado y que siguen siendo traicionados hoy en día. Y sus conclusiones no nos consuelan ni corrigen las maldades de hoy. Ya en 1946 Victor Gollancz publicó el libro titulado Nuestros Valores Traicionados. No parece que hoy se aprecien sus reflexiones.
El gran problema de nuestras democracias es que han luchado contra el mal con los mismos métodos de sus enemigos, y se han desencadenado venganzas en todas las direcciones. Dice un estudioso de las venganzas en Europa que los ataques a la democracia han generado virus morales que infectan a las propias democracias destruyendo las conductas éticas que rigen nuestras actuaciones según los preceptos que marca la moral. En el libro titulado Crimen y Perdón, de James Backe, el autor se pregunta cómo hemos sido capaces de olvidar nuestros principios y nuestros valores de amor, solidaridad y perdón. La única política acertada consiste en la cooperación de las personas por el bien común. Solo la cooperación y la confianza permiten sobrevivir a las sociedades. En este libro se cuenta el trágico destino de la población alemana bajo la ocupación aliada entre 1945 y 1959.
Como ejemplo mencionaré tres sucedidos que demuestran cómo se infectaron las democracias occidentales y cómo sus acciones llevaron a las democracias al desprestigio. Y naturalmente cada lector puede repensar si los hechos que hoy se viven en Ucrania o en Palestina se están tratando con acierto o si se repiten los viejos errores.
En primer lugar, menciono los acuerdos de la Conferencia de Postdam, celebrada entre el 17 de julio y el 2 de agosto de 1945. En ella se decidió cómo iban a administrar Alemania los vencedores, estableciendo nuevas fronteras e imponiendo a Alemania una serie de limitaciones y castigos. Se decidió el «reasentamiento de forma ordenada y humana» de las minorías alemanas de Polonia, Hungría y Checoslovaquia dentro de las nuevas fronteras establecidas para Alemania y Austria. Consistió en la expulsión masiva de quince millones de alemanes de las provincias orientales y de los Sudetes en el periodo 1945-1950.
En segundo lugar, debemos recordar los ‘Años del Hambre’. Cuando comenzó la ocupación de Alemania, resultó imposible entregar los niveles de alimentos necesarios. Los planificadores aliados subestimaron la magnitud del daño a la infraestructura alemana y sobreestimaron la capacidad de los alemanes para cultivar sus propios alimentos. Como resultado, una vez que se agotaron los suministros que habían sido almacenados por el gobierno alemán durante la guerra, las escalas de ración se redujeron a 1.000 calorías por día, cantidad que según los americanos permitiría que los alemanes pudieran trabajar para alimentar a los ocupantes y a sí mismos.
Y un tercer ejemplo de cómo actuaron las democracias en Alemania se explica perfectamente en la llamada ‘Operation Paperclip’, realizada por el Servicio de Inteligencia Militar de los Estados Unidos para extraer de Alemania científicos nazis especializados en las llamadas Armas Maravillosas del Tercer Reich.
Cada uno puede juzgar lo que los que se consideran defensores de los valores occidentales están haciendo en los conflictos y las hambrunas que afectan a millones de seres humanos en Somalia, donde más de cuatro millones de personas requieren ayuda urgente. El Sudán del Sur, que sigue atrapado en una espiral de hambre. En Afganistán, donde millones de familias sobreviven con una dieta mínima. En Yemen, donde la guerra civil ha destruido la infraestructura del país. Haití, que en América representa el rostro más cercano de la hambruna. Y los conflictos que salen en las noticias cada día: Ucrania y Palestina.
Antorio Germán. Ingeniero y empresario


Antonio, cuando leo tus artículos me quedo maravillado con tu amplia cultura que admiro.
No comprendo como hay gente en occidente alineada con Hamas o el sionismo y esa misma gente que clama al cielo, al de Alá o al de Jehová, permanece impasible y cómplice por omisión a los otros conflictos que citas, entre otros muchos que están activos.
Hoy Hamas pone condiciones al plan de paz propuesto…. alguien imagina que ETA hubiera puesto condiciones para dejar la violencia?. Mientras Hamás o el sionismo utilicen la violencia como estrategia política, al menos tendrán, por igual, mi más absoluto desprecio. Mientras, nosotros, lo acomodados blanquitos occidentales hacemos huelgas para tener más vacaciones. Mierda de injusticia insolidaria.
Excelente artículo Sr. Germán. Cruda realidad. Hace poco salido en los medio que hay en el mundo unos 58 conflictos armados.
Usted ha citado los más mediáticos, pero no se pueden olvidar el resto. La industria armamentística, es la más lucrativa de todas, excelente negocio. Actualmente, todos los países, quieren tener sus arsenales totalmente llenos y las fábricas trabajando sin parar.
Tecnología y armas, se unen en un negocio muy bien organizado. Es el precio de la actual civilización.
Copiaré un pequeño parrafo de un comentario referente a su articulo
Ya que al leerlo yo me pregunto miles de veces , y al preguntarmelo veo a muchos jovenes manifestandose y enarbolando unas banderas.
«»»No comprendo como hay gente en occidente alineada con Hamas o el sionismo»»»
Estos jovenes que se manifiestan y enarbolan unas banderas, saben a que se exponen o nos exponemos ?
Por cierto, ya ha aterrizado en Barcelona la Inmaculada Colau.