Hace unos días salí con la bicicleta a dar un paseo por los montes de Híjar, y así como iba dando pedales y recorriendo caminos, me iba sorprendiendo de lo que ha cambiado todo. Y lo que no ha cambiado, está en ruinas. El cubierto de San Antonio está ruinoso, ¿cómo se llamará ese lugar cuando se haya caído del todo?, ¿igual? ¿Alguien se preguntará por qué? Hay mares de placas fotovoltaicas. Dicen que es el progreso, que es dinero abundante para ayuntamientos y particulares. Seguí dando pedales y llegué a la ermita de San Isidro, me senté un poco en la puerta, me comí un plátano mientras miraba una fila de hormigas trabajando y seguí hasta Val de Segarra.

Val de Segarra fue el lugar donde mi padre se ganó y pasó parte de su vida y donde de niño y de joven pasé muchos ratos con él y la familia. Cuando llegué, dejé la bicicleta a un lado, paseé por la zona, subí a lo alto del cerro que hay tras el mas y me senté en un tronco seco. Ya no quedan pinos verdes. Así, contemplando, me vino a la cabeza la canción de Serrat y hablé con mi padre, pero creo que no me va a contestar.

Padre… ¿dónde está el Filo Campana? Ya no tiene pinos, ya no van los pájaros hacia él para refrescarse y dormir.

Padre… que el manantial del Agua Amarga ya no existe, que solo es un charco, que ya no corre el agua, que se han llevado las pilas donde abrevábamos a los animales, que ya no hay nada, que los animalicos ya no vienen a beber.

Padre… que se ha escachado el mas, que solo quedan las cuatro paredes, que ya no nos cobijará, que ya no encenderemos el fuego, que ya no vendrán tus amigos a comer, ni a preparar el día de caza.

Que el mas del Joaquin también está en ruinas, que ya nadie escuchará sus conversaciones, que nadie parará a charrar un rato, fumar un cigarro y tomar un trago de agua.

Padre… que los caminos están intransitables, que los cardos lo llenan todo, que las ginestas te azotan cuando pasas, que los pájaros no vuelan, que las perdices se han ido, que las liebres no corren.

Padre… ¿qué hemos hecho? ¿qué está pasando? ¿cómo hemos llegado a esto?

Padre… que estamos matándolo todo, incluidos niños, que el mundo está en guerra, que nos hemos vuelto locos, cobardes, egoístas, insaciables… pobres.

Padre… qué tristeza

Pascual Ferrer