Tuvo que ser la cadena británica Sky News la que viniera a abrirnos los ojos un mes después de que empezase el confinamiento. Me estoy refiriendo a un reportaje de 4 minutos en una UCI del barcelonés Hospital del Mar en el que aparecen pacientes intubados, inconscientes o con serias dificultades respiratorias. El vídeo tuvo cierta repercusión (menos de la deseable) y los adalides de la verdad tardaron poco en tacharlo de ‘morboso’ o ‘sensacionalista’, cuando lo único que hacía era mostrar la cruda realidad en el día a día de muchos hospitales españoles. Sin filtros, sin tapujos, sin aplausos a las 8, sin ‘de esta saldremos mejores’ y demás patochadas dignas de Mr. Wonderful que fueron generalizadas en las coberturas periodísticas de los medios españoles.

«¿Y a qué viene este sermón tres meses después?» pensarán ustedes. Pues a que el virus sigue ahí, acechando, y parece que a muchos se les ha olvidado. Si no lo han hecho ya les animo encarecidamente a que vean el citado reportaje porque es más necesario que nunca (lo pueden encontrar fácilmente en YouTube buscando «Sky News Hospital del Mar»). Pacientes jadeando en un sufrimiento que no desearían ni a su peor enemigo, el silencio de aquellos que yacen inconscientes y necesitan asistencia mecánica para seguir respirando. Eso es el coronavirus. Eso y no las cifras desnaturalizadas con las que nos bombardean día sí y día también. No olviden que detrás de cada número hay una persona.

Y urge recordarlo especialmente ahora, época de vacaciones y de enseñar nuestra vida idílica en Instagram: un poco de ‘playita’, de ‘piscineo’ y de un ‘merecido descanso’ que ‘ya tocaba’. No lo dudo, pero en tu próxima ‘desconexión con los colegas’ ponte la mascarilla porque, al contrario que tus ‘escapadas al paraíso’, las consecuencias letales del virus sí son ‘pa toda la vida’.

Adrián Monserrate