Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo. (Alexei Tolstoi). Espejito, espejito.

En dos días, elecciones. Estos días pasados ha habido manifestaciones, decían que masivas, para que cambie la sanidad, la educación y la agricultura, y una «casi huelga» de los ferroviarios. Veremos el día 8 cómo los que se manifestaron masivamente por el cambio masivamente habrán votado a los de siempre. Con lo cual, nada cambiará ¿y? No olvidar: sanidad, educación y agricultura son competencia de las autonomías.

Cada cual habrá hecho de su capa un sayo, votado a su malo conocido y pataleará durante cuatro años, porque lo criticamos todo, pero… ¿y nosotros? Queremos que cambien las cosas, pero que cambien los demás, que son los que están equivocados, nosotros estamos en lo cierto y los buenos son los míos, ¡los míos!, pobres ilusos.

Llevamos tiempo con el tema de la financiación, un montón de millones (Aragón 630), adicionales a lo que llega ahora de la administración central. Unos dicen que es muy bueno y otros dicen que es muy malo. Como argumento de lo bueno, que son 630 millones de euros más, que no dicen cómo se repartirán. Como argumento de lo malo, que es mentira y que a los catalanes les dan más. Ni unos ni otros se molestan en explicarlo; al menos yo no he encontrado información concreta (seré torpe). 630 millones al año (y aunque fuera la mitad), bien repartidos y bien administrados son una lotería, me explico:

Aragón tiene 731 municipios que, si les repartes los 630 millones, tocan a 861.833 euros. Si los repartes entre los 674 municipios de menos de 2.000 habitantes, que seguro son los más necesitados, tocan a 934.718 euros (legislatura 3.738.872).

Imaginen, por ejemplo, a los alcaldes y pueblos del Bajo Martín lo que les supondría. Pero todos calladicos y a lo que manden.

Hagan cuentas de las viviendas que se pueden hacer y los servicios con este dineral en cada pueblo.

Otra. Nos subieron el 2,7 a los pensionistas. Y la que se ha liado; incluso algunos partidos han votado que no, veremos qué pasa. Para los que les molesta la subida de los pensionistas, que son sus padres y abuelos, les diré que estas subidas acumuladas son también para cuando lleguen las suyas. Sí, para las suyas.

Algunos candidatos no saben cosas como el salario mínimo, la cotización de un autónomo, cosas básicas en la vida de las personas. Hablan de cosas grandes y se olvidan del vecinico.

Después de todo. La culpa fue del Cha-cha-chá, que me volvió un caradura, por la más pura casualidad. ¿Casualidad? Venga ya.

PAZ.

Pascual Ferrer. Érase una vez