
Papi, ¿cuántas guerras mundiales ha habido?
Las guerras afectan en todos los ámbitos y profesiones. También el Arte ha sufrido con los conflictos. Muchos casos de artistas perseguidos y asesinados, obras de arte destruidas por no comulgar con la doctrina del poder en ese bando o dañadas involuntariamente en bombardeos (daño colateral, dicen que), o voluntariamente como las imágenes sagradas fusiladas para «matar a Dios», última forma de fe verdadera. Recuerda a Salinas en «dolor, última forma de amor».
Obras de arte robadas que provocan el nacimiento de un estilo artístico: «Il saco di Roma», el saqueo de la ciudad eterna como pago a los mercenarios, fue el motivo por el que huyeron todos los artistas de la ciudad salvo los griegos, que pintaban «a la maniera greca» (nace el Manierismo).
Obras requisadas o verdaderos expolios como el Santo Ángel de Alcañiz, aún en poder de los franceses; otras transformadas (cubriéndolas con pintura o enfoscándolas en el muro).
El convoy con las obras maestras de El Prado para preservarlas durante la Guerra Civil, una de las gestas reales a camino entre Fellini y Kusturica.
Así mismo ha sido utilizado el Arte como herramienta de propaganda o arma subliminal, desde las decoraciones de las naves griegas o mascarones vikingos, pasando por objetos de poder y guerras de religión, hasta carteles o tiras cómicas.
Si tomamos la pandemia como guerra mundial, les contaré que el 10 de marzo de 2020, el Bürgeramt de Berlín canceló la exposición que iba a inaugurar tres días más tarde, tras dos años de preparación.
Poco me duró la indignación. Dos meses más tarde se despidió sin saber que lo hacía mi papá, pero esa fue mi guerra mundial.
Tragicómica nota es que mis suegros que vinieron a ver la exposición, se quedaron «encerrados en ella»: habilitamos un sofá en el estudio donde tuvieron ocasión de observarla durante cuatro meses.
En otra ocasión, sensibilizado por amigos polacos, rusos y moldavos, decidí poner mi granito para ayudar a los desplazados por la incursión del ejército ruso en Ucrania, con una exposición benéfica en Berlín.
Me sugirieron depositar los fondos en una ONG local, a fin de ser más efectivos con la ayuda necesaria.
Ya montando en la sala, en el último correo, se despiden con un «muerte al invasor ruso» y «gloria a la heróica Ucrania». ¡Noooo! Pretendía ayudar a quien tuviera necesidad más allá de fronteras, colores o credos.
No podía cancelar la exposición, pero sí mitigar el argumento silenciándola. Casi como la de la pandemia.
Aunque más pequeñas, cada vez hay más guerras mundiales.
Rubén Vidal. Caballete de Papel


Estimado Ruben, el Arte, casi por definición, es una actividad intelectual-manual opuesta a la violencia y por, tanto a la guerra. Tú lo demuestras con tu devenir personal y profesional, que se encuentra en tu código genético. Sin embargo los Señores de la Guerra (como bien describes en tu artículo), utilizan el Arte como moneda de cambio o como si fueran bitcoins en papel pintado para darse un prestigio del que como asesinos de masas carecen totalmente. El Arte como tú lo entiendes tiende puentes entre naciones y entre culturas y me quedo corto: el Arte niega las naciones y las fronteras porque pone al ser humano frente así mismo, libre de límites, colores de piel, idiomas, código genético, procedencia, destino próximo…