Viajas hasta una ciudad desconocida, con millones de habitantes, en otro país y con otro idioma que no es el tuyo nativo. Te dejas llevar por el caos, por el murmullo constante de voces ajenas, por los colores de un lugar que no te pertenece, pero que, por unos días, decides hacer tuyo.
Te subes a un autobús sin rumbo fijo. Giras la cabeza y observas el paisaje cambiante por la ventanilla: un mercado bullicioso, un parque tranquilo, grupos de turistas persiguiendo a su guía, edificios que parecen rozar el cielo. En cada parada, decenas de personas suben y bajan, cada uno con historias que no conoces y con destinos que nunca sabrás. Y ahí estás tú, sentada, sola, con los cinco sentidos concentrados en los estímulos de tu alrededor.
Viajar sola no es estar sola. Es estar contigo misma en la forma más honesta. Es sentir cómo el tiempo parece diluirse mientras recorres calles que no aparecen en las guías turísticas. Es perderte en un laberinto de adoquines y esquinas, encontrar una pequeña cafetería y sentarte a escuchar y disfrutar de la melodía de las palabras en un idioma que no entiendes del todo bien.
La incertidumbre de no saber a dónde vas se convierte en un regalo: te obliga a escuchar a tu instinto, a seguir ese impulso que te lleva a girar a la izquierda en lugar de a la derecha, a detenerte frente a un escaparate que, por alguna razón, te atrapa.
Cuando viajas así, sin un itinerario fijo, sin un plan que seguir, descubres no sólo una ciudad, sino un reflejo de ti misma. Porque perderse no es solo un acto físico, es también una forma de liberarte de las rutinas que te definen. Es permitirte ser vulnerable, curiosa, inesperada, atenta. Es recordarte que, al final, no importa a dónde llegues, sino que lo importante es todo lo que viviste en el camino.
Y cuando el autobús te lleva de regreso al punto de partida, no eres la misma persona que se subió horas antes. Ahora llevas contigo la certeza de que eres un pequeño punto en un mundo mucho más grande (y también más bello) de lo que imaginabas.
Laura Alejos. Y de postre…

