Por lo general, la Historia que ha llegado hasta nuestros días está más basada en obras de literatos que en obras de historiadores. La historia del día a día de la gran mayoría de la población, la que llamaríamos gente corriente, es más bien aburrida y, afortunadamente, carente de hechos relevantes, casi siempre asociados con desgracias.
Ahora, a la vez que se publican algunos libros de Historia, también se editan infinidad de obras literarias inspiradas en hechos o personajes históricos, que arrasan a las obras puramente históricas. O sea, dentro de unos siglos, lo que quedará de nuestra historia actual serán los hechos que cuentan los triunfantes literatos, cuyas novelas son mucho más atractivas que los aburridos libros de Historia pura y dura.
Pero, en paralelo, ha surgido una segunda amenaza, que se asocia a la altavocía de las redes sociales y al intrusismo histórico que ejercen algunas personas que en su vida no han analizado ni un solo documento primario. Esto magnifica otro problema ya anterior, que es la «memoria» o tradición oral, que es sumamente traicionera y a veces manipuladora, ya sea por acción, omisión o blanqueo. Y ahí voy.
En las últimas semanas me han contado dos historias que me dejaron alucinado. La primera me la explicó una señora ya mayor que visitó el museo, diciéndome que su abuela le contaba que cuando era pequeña Beceite estaba separado en dos partes por medio de una calle. Una de las partes era de Cataluña y otra de Aragón. La segunda me la contó un señor también mayor que me dijo que en una charla explicaron que durante la época del Papa Luna, Valderrobres perteneció al obispado de Tortosa y que, por ese motivo, se llama «Vall-de-roures». La tercera es más antigua: una persona de Valderrobres, en un programa de la Televisión Aragonesa afirmó sin rubor que su vivienda había sido el hogar del Marqués de Tosos. Ni qué decir tiene que las tres son falsas.
Bueno, ¿y qué podemos hacer los historiadores ante esto?: escribir aburridos libros de historia que no lee casi nadie y dar alguna conferencia a la que acuden cuatro gatos. Porque a mí, la verdad es que ya me pilla muy mayor eso de hacerme «influencer», y, mi falta de imaginación, no me permite competir ni con Dan Brown, Ken Follett o Ildefonso Falcones.
Manuel Siurana. Tierra de frontera


Sr Manuel Siurana , «que las tres historias son falsas» seria muy interesante saber de las tres historias las verdaderas, evidentemente si es que las hay, pero asi tendriamos la historia cerrada en este tema al 100×100
Gracies i bon dia a tots .
«…. son mucho más atractivas los aburridos libras de Historia pura y dura.»
Triste realidad.
Saludos, Remón Arcal