Los servicios fundamentales, como la educación, la sanidad o las pensiones, se prestarán siempre a adoptar posiciones radicales y, precisamente por eso, es necesario el acuerdo social. Asistimos ahora a posiciones de fuerza contra la extensión de la concertación del bachillerato en colegios concertados que no la tienen. La realidad es que la enseñanza pública y la privada concertada son complementarias, porque de hecho ambas atienden a sectores muy importantes de la población escolar. En la provincia de Zaragoza, el 46% del alumnado estudia en la concertada y el otro 54% en la pública. Una diversidad que debe ser respetada socialmente.
Faltan inversiones públicas en educación, algo que no es de hoy. Objetivamente, hay aspectos de la política educativa en los que con el paso del tiempo se ha avanzado. En los procesos de elección del centro por parte de las familias, por ejemplo, se ha conseguido un desarrollo más normalizado y pacífico, sin los problemas de hace unas décadas cuando elegir centro se traducía en múltiples sorteos, tanto en el caso de los colegios públicos como en el de los concertados.
Se ha conseguido, también, mantener escuelas con pocos alumnos en lugares aislados, donde un planteamiento puramente económico las hubiera condenado a la fusión con otras más o menos próximas. Otro aspecto que ha mejorado es el de la integración del alumnado extranjero. El análisis del Centro de Evaluación, Formación y Calidad señalaba este año que el sistema educativo en Aragón era «altamente inclusivo». La integración de los alumnos extranjeros —que ya alcanzan el 23% en primaria y en ESO— se va produciendo de forma satisfactoria, a pesar de todas las dificultades que comporta.
En una reciente encuesta publicada sobre las preocupaciones de los aragoneses, a la pregunta de cuál consideraban el principal problema actual en Aragón, la educación ocupaba el puesto 18, señalado por un 1,6% de los encuestados. Muy por debajo de la vivienda —un 23,7% de las respuestas— y de la sanidad —con un 14,1%—. La despoblación, los conflictos políticos o la inmigración también preocupaban más a los encuestados que la educación, con porcentajes que se situaban entre el 5 y el 7% de las respuestas.
Carlos Sauras


Dice usted. «Otro aspecto que ha mejorado es el de la integración del alumnado extranjero. El análisis del Centro de Evaluación, Formación y Calidad señalaba este año que el sistema educativo en Aragón era «altamente inclusivo». La integración de los alumnos extranjeros —que ya alcanzan el 23% en primaria y en ESO— se va produciendo de forma satisfactoria, a pesar de todas las dificultades que comporta». Ana usted un poco confuso. Le aclaro. Le explico. La inclusión la realiza sobre todo la enseñanza pública. Puede darse una vuelta por algunos centros: Recarte y Ornat, Padre Manjón, José María Mir, Corona de Aragón, Tenerías, etc. Se produce una segregación escolar, inmigrantes, minorías étnicas, Acnes, sobre todo en los centros públicos. Y la consecuencia es la que explico.
«La Segregación escolar»significa la distribución desigual del alumnado entre centros de un territorio, por razones de origen o de tipo socioeconómico. Esto supone que nuestra red educativa cuenta con unas condiciones muy desiguales tanto para que los docentes puedan llevar a cabo su labor, como para que los alumnos puedan tener garantizado su derecho a la educación. Supone que, si bien unos centros disponen de una mayoría de población autóctona y con elevados capitales económicos, sociales y culturales, en otros la pobreza y la exclusión social condicionan el día a día de las familias y el alumnado. Y que, si bien en unas escuelas se va escolarizando cada día alumnado nuevo, otros disfrutan de una población escolar estable que permita una tarea educativa de continuidad. Y que en unas escuelas los docentes tengan que hacer malabares para asistir las múltiples necesidades económicas, sociales, emocionales y de aprendizaje de sus alumnos, mientras que otros gocen de entornos familiares estables, con tardes llenas de extraescolares lúdicas y académicas. Es la realidad de nuestra red, que se explica no solo por la segregación urbana, sino que hunde sus raíces en la propia organización del sistema educativo: una doble red, pública y concertada, que no juega en igualdad de condiciones; una distribución de alumnado con necesidades educativas específicas altamente desigual entre centros; un modelo de programación de la oferta que no siempre se basa en criterios de equidad, o un modelo de financiación que no siempre prioriza a los centros que parten de una desventaja. Y en el mantenimiento de esta segregación contribuyen los padres y madres de nuestros alumnos».
El CEIP Andrés Manjón en las Delicias, es un centro público de una vía con unos 200 alumnos de 25 nacionalidades, aunque ya muchos son españoles al haber nacido en España. La mayoría gambianos, aunque también hay un alto porcentaje de Guinea, Ghana, Senegal, Rumanía, Colombia y Ecuador… El colegio ha recibido diversos premios por sus prácticas educativas inclusivas. El 1º Premio a la Compensación de Desigualdades en Educación del curso 2003-2004 del Ministerio de Educación. En el 2012 del Ayuntamiento de Zaragoza el Primer Premio Exdúcere con el proyecto Menuda tertulia, un espacio en Radio Ebro, en el programa Estudio Abierto por su capacidad para reflexionar cada semana, para hacer reflexionar a los mayores, por educarse de adentro hacia afuera.
El IES «Ramón y Cajal», al lado de la plaza de toros de Zaragoza, 300 alumnos y 35 nacionalidades.