Unir esfuerzos, complementarse y aprovechar determinadas coyunturas son aspectos y situaciones que deben dirigirnos siempre a alcanzar metas comunes. Trabajar en conjunto, aportando lo que cada uno puede en función de sus posibilidades, es una buena manera de empezar.
El Consejo Regulador de la Denominación de Origen del Aceite del Bajo Aragón (CRDOABA) posee un largo recorrido desde su creación en el año 2001 para la potenciación y valorización de sus productos. Su estrecha relación con el panel de cata en la búsqueda de las cualidades que consigan la mejor calidad y la garantía de los procesos de elaboración aseguran la obtención de unos aceites de oliva virgen extra de inmejorable aspecto, color y sabor, procedentes de olivos de la variedad empeltre. Este es el principal objetivo, junto con la certificación, de este CRDOABA, cuyo ámbito se extiende a lo largo de 77 municipios que se reparten por diferentes comarcas del Bajo Aragón zaragozano y turolense, así como por el Campo de Belchite.
A todos esos aspectos básicos que llevan años trabajándose para fomentar el mercado del aceite con denominación de origen, se une ahora una imagen más transversal, ligada a otros aspectos que cada vez demanda más nuestra sociedad, como es el reconocimiento al árbol que proporciona todo ese producto. Y es ahí donde la olivera y el producto se ven unidos, complementados y reconocidos en función de sus valores. Eso es lo que ocurrió el pasado día 19 de marzo en la entrega de los premios a los mejores aceites de oliva virgen extra (AOVE) de Denominación de Origen del Bajo Aragón, unos premios que llevan ya una larga trayectoria y en donde se escogen los tres mejores aceites del año elaborados entre las empresas pertenecientes a la DO.
En ese mismo acto, el CRDOABA otorgó, por vez primera y con sentido de continuidad, el galardón Empeltre del Año 2026, complementando un acto en donde se entregaron los premios a la calidad de los mejores aceites, con el reconocimiento a la figura de la olivera por todo el patrimonio natural y cultural que representa. La propuesta para la entrega del galardón, fruto de un acuerdo entre el CRDOABA y la Asociación Aragonesa de Amigos de las Oliveras y Árboles Singulares, se llevó a cabo mediante la elección de una olivera singular escogida entre las existentes en el catálogo elaborado por la propia asociación, justificándose su designación por los valores de su singularidad y reuniendo, entre otras condiciones, la de pertenecer a la variedad empeltre y encontrarse en el ámbito de los municipios pertenecientes a la DO.
En esta primera edición, la elección realizada por la Asociación Amigos de las Oliveras y Árboles Centenarios para el premio ha recaído en la famosa Olivera del Pitongo, ubicada en Calanda y propiedad de los hermanos Jubierre. El principal motivo de su elección como Empeltre del Año 2026 ha tenido que ver con el reconocimiento al árbol y a sus propietarios por haber contribuido a la popularización del empeltre, respetando la tradición y convirtiéndola en un símbolo popular de lo que siempre ha identificado al Bajo Aragón Histórico: la olivera.
Fernando Zorrilla. Presidente de la Asociación Amigos de las Oliveras y Árboles Centenarios

