Tan sólo han pasado dos meses desde que las nuevas corporaciones municipales arrancaran su andadura. Dos meses con una campaña de elecciones generales y un agosto por medio, que apenas han dejado tiempo a la reflexión.

La primera toma de contacto con la nueva corporación fue cordial. Felicitaciones por los resultados y poco más. Tras esto, silencio y unas marcadas líneas rojas impuestas tanto a mi partido como a mí como concejal. Y, para que voy a mentir, no es plato de buen gusto no ser escuchado, o que no quieran conocer lo que puedes aportar o tu capacidad de trabajo.

Sin embargo, esto no va a impedir que vaya a realizar desde la oposición, todo el trabajo que me sea posible como representante de los vecinos que confiaron en nosotros. Queremos una localidad mejor, una localidad con futuro donde ver crecer a nuestros hijos. Hace mucho tiempo que estamos en tiempo de descuento, cada vez vemos menos vecinos por nuestras calles. Se agotan las oportunidades. ¡Es ahora o nunca! Y seremos muy diligentes y estrictos para que esto sea así.

Dos meses es muy poco tiempo, poco tiempo para juzgar el trabajo del nuevo equipo de gobierno. Pero la realidad es que hasta el momento sólo hemos visto las primeras tomas de contacto, acuerdos de gobernabilidad y la preparación de las fiestas patronales, que están a la vuelta de la esquina, pero siempre al margen, siempre desde fuera o a través de los medios de comunicación.

El acuerdo de gobierno entre PSOE e IU nos genera una primera buena impresión por dos motivos. El primero, porque supone la ruptura total con la anterior corporación, algo que los vecinos han venido reclamando. Este punto final era totalmente necesario, ya que todos conocemos como acabó la anterior corporación, denunciados por la secretaría, en aras de su responsabilidad, al estar incumpliendo los plazos y trámites legales a la hora de realizar diferentes contrataciones públicas. Dicha denuncia está siendo investigada por la Fiscalía y ya se han producido las primeras declaraciones. Mucho me temo que esto será solo la punta del iceberg. El segundo de los motivos es que dicho acuerdo, recoge el compromiso de realización de una auditoría interna, algo que desde VOX nos comprometíamos a realizar como primer punto de nuestro programa. Necesitamos conocer la situación real del ayuntamiento, ser transparentes para que los vecinos sean conocedores de la misma y poder empezar a trabajar desde cero.

Es nuestro deber como responsables políticos, gestionar de la manera más eficiente y correcta los fondos públicos porque, aunque digan lo contrario, el dinero púbico sí es de alguien, es de todos los ciudadanos que confían en los representantes públicos para que sean utilizados de la forma más diligente posible.

Aroha Rochela. VOX Andorra