Resulta complicado olvidar la emoción que se desencadena en las primeras veces. Esa mezcla de miedo, inseguridad y atracción que hace que nos lancemos a vivir nuevas experiencias. Algo que, en definitiva, nos mantiene vivos. Precisamente de esto, de primeras veces, trata la vida, ¿no? Amar, aprender, leer, conocer nuevas personas, rincones. En cualquier momento, a cualquier edad. Y es que, este tipo de acciones nunca deberían dejar de sucederse.

Precisamente la periodista y escritora Maruja Torres, a sus 80 años, reflexionaba sobre esta cuestión en un programa televisivo emitido en «prime time»: «Eres tan joven en tu vejez como lo fuiste en tu adolescencia, porque todo te sucede por primera vez», explicaba mientras paseaba por las calles de Roma.

«Todo te sucede por primera vez…». Esta reflexión me hizo salir de mi ensimismamiento. Yo, que a punto de cumplir 30 veo como me adentro inexorablemente en la famosa «crisis», paro de golpe. Pienso todo lo que me queda por vivir, pero sobre todo pienso en todas las primeras veces que tienen aquellas personas que, en ocasiones, se sienten como en una especie de sala de espera.

Pareciera que, por el hecho de estar en una edad más avanzada, ya se ha vivido todo. Pero no, la curiosidad está en nuestros genes. Necesitamos sentir, descubrir, aprender y también está en nuestra mano ayudar a vivir primeras veces a aquellas personas que sienten que la novedad no es para ellos.
Guiada por esta emoción, visité a mis abuelos de sorpresa con la decisión de dar la bienvenida a la nueva primavera. Saboreamos como nunca las primeras fresas; resolvimos sopas de letras, disfrutamos de las recientes flores de los cerezos y sacamos las sillas al sol para disfrutar de nuestro primer vermú con berberechos. Y así, disfrutamos juntos de la primera primavera de 2023.

Isabel Esteban. Las cosas que importan