Cuando uno ve una y otra vez las encuestas en intención de voto para unas elecciones generales, sigue preguntándose cómo el PSOE sigue teniendo millones de votos por todo el territorio. Algunos, y quizá no vayan confundidos, afirman que el votante de izquierdas, el que ha votado al PSOE durante toda su vida, prefiere un partido socialista corrupto a que gobierne el Partido Popular.

Les da igual que Sánchez nos engañe un día tras otro sobre con quién pactará o sobre la ley de amnistía; que su mujer o su hermano estén siendo investigados por casos de corrupción; que los dos secretarios de organización que él ha puesto al frente del PSOE estén siendo investigados por diferentes tramas de corrupción; o que hayan puesto una red de «fontaneros del PSOE» para buscar si algún juez o miembro de la Guardia Civil que está investigando la corrupción del PSOE tiene basura que puedan sacar a la luz y así apartarlos de las investigaciones.

Y claro, uno se pregunta: ¿Qué más puede hacer este presidente para tapar la corrupción que le rodea? ¿Qué más puede intentar para mantenerse en el poder? Pero, sobre todo, lo que preocupa a millones de españoles es: ¿cómo el PSOE sigue teniendo millones de votos en toda España? ¿Qué ética, qué educación o cuáles son los límites morales de las personas que siguen votando a este PSOE? ¿Qué nos quieren trasladar esos votantes? ¿Que apoyan la corrupción?

Apoyan a un partido que quiere erradicar la prostitución y, al salir del Congreso, se van de prostitutas. Esos votantes, hombres y mujeres, ¿apoyan que se coloquen «amiguitas» a dedo en empresas públicas frente a otras personas que están más preparadas y capacitadas para ese puesto? Y todo a cambio de «favores». ¿Qué pensarán los movimientos feministas sobre el trato que da el PSOE a las mujeres?

Yo sé lo que piensan el resto de las mujeres, las que trabajan día a día para ganarse un puesto de trabajo, las que luchan por una igualdad real frente al hombre en el ámbito laboral, sin pancartas, sin camisetas y sin lemas horteras. Y estas mujeres están indignadas y les repudia todo lo que están viendo y escuchando en los medios de comunicación: colocar a mujeres con sueldazos en empresas públicas a cambio de «favores». Qué asco. ¿Qué valores éticos y morales hay que tener para apoyar todo lo que estamos viendo? ¿Es mejor soportar toda esta porquería que apoyar al Partido Popular?

Por fortuna, ya hay millones de españoles que apoyan al Partido Popular, cada día más. En Aragón, hace ya dos años que la gente apoyó mayoritariamente al Partido Popular y, dos años después, son muchos más los aragoneses que apoyan al Partido Popular y a Jorge Azcón.

En Aragón no se habla de corrupción, ni de tramas criminales, ni de prostitutas. En Aragón se habla de que van a llegar 54.000 millones de inversión (normalmente llegaban cada año 100 millones). Se habla de que los profesores ya no van a ser los peor pagados de España, de que las carreteras ya no van a ser las peores de España. Se habla de mejoras en la sanidad, en el transporte de viajeros por carretera, o de los miles de viviendas que se están construyendo a precios asequibles para nuestros jóvenes, incluido el medio rural.

Con el PSOE en Aragón se pagaban más impuestos y se tenían peores servicios públicos, con una sanidad colapsada en palabras del entonces líder socialista. Con Azcón se están mejorando todos los servicios públicos e infraestructuras y se pagan menos impuestos. Un Aragón que progresa, que se ha posicionado como la comunidad líder en inversiones frente a Madrid, Cataluña o País Vasco y que se preocupa día a día por los problemas reales de los aragoneses.

En Aragón no cabe el sectarismo. En Aragón todos buscamos, de la mano, un futuro mejor para todos los aragoneses.

Juan Carlos Gracia. Diputado del PP en las Cortes de Aragón