A muchos el apagón nos pilló trabajando y, seguramente, a la mayoría de los que vivimos en el medio rural no nos extrañó en un primer instante. Por viento, lluvia o tormenta, tristemente estamos acostumbrados a que la cobertura de telefonía móvil, internet o la luz fallen de vez en cuando.

Quizás por esa mala costumbre, en muchas industrias ya están preparados. Aunque no vimos semáforos apagados, autobuses de línea repletos o el metro parado, en el mundo rural el apagón también tuvo su repercusión.

Por suerte, aún nos queda esa herencia de padres y abuelos que, bajo una economía de subsistencia, vivieron temporales sin tener al alcance muchos medios. Ellos tenían claro que las despensas debían estar lo más llenas posible siempre, y por suerte, algo heredamos.

Por eso el apagón nos pilló con las vasijas llenas de conserva de la matanza y los gallineros cerca, algo que nos evitó la histeria por comprar más de lo necesario. Además, en la mayoría de casas no es extraño encontrar estufas de leña o cocinas de butano.

Hubo quien se aprovechó de esta situación, no es la primera vez que lo vemos. Sin embargo, y por suerte, ganó la parte más amable y solidaria de la gente.

Aquí, en los pueblos, donde sigue existiendo el sentimiento de familia y las cadenas de favores, esa parte positiva se acentuó más.

Gente que hizo ronda para asegurarse de que sus vecinos estuvieran bien, trabajadores públicos o camareros y tenderos que, a pesar de las dificultades para hacer su trabajo, no dudaron en abrir las puertas y dar el mejor servicio cuando más se les necesitaba, como han hecho siempre.

Ojalá que esto sirva y de una vez se reconozca y agradezca, empezando por no acordarnos de ellos solo en emergencias.

Una situación, por suerte excepcional, que vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de contar con unos buenos servicios, eficaces y preparados: centro de salud y ambulancias, Guardia Civil, operativo de Vialidad Invernal o Protección Civil convenientemente dotados, que no se rijan únicamente por las cifras de población.

Pero sobre todo, que estos servicios estén aquí, en el territorio, donde se les necesita.

Ojalá que este incidente, en lugar de enfrentarnos inútilmente, sirva para aprender, tomar medidas y avanzar.

Ana Sales. PSOE / Cantavieja