Tengo un socio que se niega a que las sábanas de su casa rural sean blancas. Me dice que no gestiona un hotel de playa, donde las habitaciones se parecen en exceso unas a otras, donde a todos los clientes se les trata prácticamente igual.
Desde que se lo escuché, solo espero que en mis próximas vacaciones el alojamiento turístico tenga unas sábanas de colores.
Puede parecer una tontería. Probablemente lo sea. Pero últimamente me aterroriza esa especie de obsesión colectiva por parecernos todos demasiado. No sé si te has dado cuenta, pero todos los coches son blancos. El mío lo es. Nos gusta llenar las redes sociales de las mismas fotos tomadas en los mismos destinos turísticos. ¡Hasta nos vestimos todos con la ropa procedente de la única tienda que parece existir en el mundo!
Por eso desde hace poco, me encantan las sábanas de colores. Porque hablan de personalidad, de pequeños detalles, de alguien que se está esforzando en hacer las cosas de forma diferente, aportando su personalidad. Y creo que aquí es, precisamente, donde está buena parte del valor del turismo del Bajo Aragón.
Hace apenas quince días celebramos la Gala de Turismo del Bajo Aragón en el Salón Don Diego de Valdealgorfa, un sitio precioso, que huele a sacristía por el paso de los años, que mantiene la pintura mural de antaño y el descorche de las paredes por la humedad propia de los edificios que tienen más historia que presupuesto para rehabilitaciones. Y quizá por todo ello resulta tan especial.
Y allí nos juntamos más de cien empresarios bajoaragoneses, representantes institucionales e invitados en una gala única pensada para ese domingo, donde cada detalle fue único. Porque podríamos replicar el guion, repetir la entrega de galardones e incluso sentar a las mismas personas en las mismas butacas. Pero no saldría igual. Porque hay experiencias que no se pueden llevar a cabo dos veces.
Porque Jorge Panadés, gerente de MotorLand Aragón, nos trasladó esa noche la emoción que sintió al recoger con orgullo el galardón de Embajador de Turismo del Bajo Aragón. Porque la familia de Carnicería Velilla se quedó sin palabras al subir al escenario. Como también lo hizo Nuria, de Cabezo Buñuel Calanda, a la que la emoción tampoco le dejó hablar.
Después llegaron las copas, la cena y las conversaciones. Y entre brindis, hablamos de éxitos y de cosas que no nos van tan bien, de turistas encantadores que casi son amigos, de empresarios del territorio que nos proveen de servicios al sector… de la suerte que tenemos de poder trabajar unidos bajo una asociación empresarial, de compartir clientes y de ayudarnos en el día a día.
Y aquí me di cuenta de que el turismo del Bajo Aragón tiene algo que debemos proteger con mucho empeño: la imperfección. Porque es posible que lo impecable ya no sea creíble. Textos perfectos. Fotos perfectas. Todo precioso. Todo peligrosamente parecido.
Así que os propongo trabajar por conservar la personalidad de nuestros pueblos, la amabilidad de los bajoaragoneses hacia los turistas y las sábanas de colores. ¡Seamos únicos!
Nieves Ballestero. Gerente Empresarios Turísticos Bajo Aragón

