Seguimos batiendo récords. Pero no de aquellos del Libro Guinness, que siempre nos sacan una sonrisa. Como el de los dos youtubers haciendo dominadas colgados de las patas de un helicóptero, el de una joven que utiliza su propio pelo como cuerda de saltar, el de la persona más rápida caminando con las manos o el del perro más rápido en patinete. Eso sí, récords que nos gustan para criticar cómo alguien tiene interés en dedicar tanto tiempo de su vida a tan chorradas tan soberanas.

Batimos récords preocupantes. De calor. El pasado mes de julio fue el más caluroso en España desde 1961, el año en el que comenzaron a registrarse las temperaturas. Se ha superado el récord de 2015 con una temperatura media de 26,6 grados, por una ola de calor que durante 17 dí9as consecutivos ha afectado a 40 provincias de la península Ibérica, con temperaturas por encima de los 40 grados. Una ola de calor que ha sido la más intensa y la más extensa desde que existen los ya citados registros.

También ha sido el mes más seco de los últimos 15 años y el noveno más seco desde que se tienen registros. 8,6 litros de media por metro cuadrado llovió en España el pasado mes de julio, menos de la mitad de lo normal. Sube también la temperatura del mar Mediterráneo, que se asemeja ya casi al Caribe y ha alcanzado los 30 grados, cinco más de los valores normales registrados en esta época del año.

Cifras también alarmantes las de los incendios. 162.000 hectáreas han ardido este año en toda España. Si bien es cierto, que la mayoría de los fuegos que se producen en nuestro país son provocados, la extrema sequedad del suelo ha revelado una situación dramática. En lo que llevamos de año ha habido 37 grandes incendios forestales, es decir, de más de 500 hectáreas.

Si alguien dudaba del cambio climático… Aquí tan solo unos pocos datos. Quizá, a partir de ahora, las medidas que han entrado en vigor esta semana para el ahorro energético pasen de ser una excepción a algo habitual. El planeta está hablando y no puede pasar mucho más tiempo hasta que sigamos mirando hacia otro lado. Se ha hablado mucho estos días de la conveniencia o no de subir los grados del aire acondicionado, pero todavía falta abrir un debate mucho más intenso sobre nuestros hábitos de consumo como sociedad y el daño que provocan en el medio ambiente.

Lucía Peralta. Zorros y gazapos