Renovables, junto con cambio climático, palabras que resuenan todo el día en nuestro entorno. Un boom creciente con el impulso del mayor lobby de España, el de las energéticas y que podemos comparar con el del ladrillo, en los primeros años del siglo XXI. ¿Llegó para quedarse? Dicen que sí, pero la banca, que tiene sus tentáculos en todo tipo de negocio, ya empieza a lanzar mensajes poco tranquilizadores. Grandes energéticas van a la par de los bancos, obviamente. Estos últimos ya están teniendo llamadas de auxilio de las primeras. El aumento del precio del dinero ha hecho que los nubarrones, en forma de riesgo financiero, sobrevuelen sus negocios. Lo que llevaría a la banca española a cubrir 20.000 millones de euros de agujero financiero en España, que pudiera significar un segundo rescate a la banca, todo a causa de las refinanciaciones a las energéticas. Parece que se está por la ayuda a las eólicas por encima de las fotovoltaicas, lo cual no gusta mucho en el sector. Pero, China viene pisando fuerte y sus precios para turbinas, normas menos estrictas y mejores condiciones financieras, hacen peligrar esa gallina de los huevos de oro, en España y en la UE. No es nuevo que la mayor empresa eólica, SIEMENS GAMESA, hispano-alemana, pidió 3.000 millones de euros para remontar su crisis y que los 5.000 empleos que radican en España no peligren. Aunque, la banca, no quiere quedarse, como pasó con las viviendas, con renovables quebradas. ¿Estamos hablando de la nueva ‘burbuja verde’?

Quisieron frenar la especulación y las renovables ya corrían como la pólvora, en Teruel, lo sabemos. Cierto es y hemos de alegrarnos, que algunos municipios van a tener los ingresos más importantes de su historia. Desde 2018, no es así en todos los que decidieron abrir ese melón, pensando que eso daría riqueza de sus pueblos. Eso sí, no siempre con la transparencia debida.

Se nos viene diciendo que esto no daña el medio ambiente y en nombre de lo verde, vemos los cambios en nuestro paisaje, cristal y metal en los montes, pero verde. Y es que a los políticos, les cuesta dar explicaciones. Recientemente, el gobierno central, nos ha sorprendido, primero a través del TC suspendiendo la ley Aragonesa de renovables, dejando en el limbo dar facilidades al autoconsumo, cooperativas y a quienes invirtieron, pensando recuperar algo de su dinero optimizando recursos. La segunda, a nivel de CCAA, con un proyecto de ley que gravará con un impuesto medioambiental (antes decían no había impacto medioambiental) de hecho, se están acelerando proyectos con los beneplácitos de MITECO, INAGA y toda administración que se precie. Eso sí, nos dicen que ese impuesto es para frenar la despoblación, pero a su vez, exonerará del mismo a las grandes empresas (las más importantes no tributan en el territorio) con hasta un 99% si invierten y crean empleo donde se ubiquen, pero esto llegará de la mano del gobierno autónomo, y ellos han puesto los porcentajes.

Seguimos mirando la bolita pasar de cubilete a cubilete. Desde 2019, poco nos ha lucido en esta zona. Muchas placas, muchos cerdos, poco trabajo y goteo constante en la despoblación.

Dice el vicepresidente de la DGA que se crean 0,25 empleos directos por MW instalado, por lo que un molino, crearía un puesto y eso es mentira.

Lo cierto es, que los nuevos ricos, las grandes fortunas, giran alrededor de las energías renovables y no están en nuestros pueblos. Han decidido que seamos tierra de sacrificio.

El tiempo nos dirá si era progreso y prosperidad. Yo espero no sea en forma de desierto con esqueletos de hierro y cristal, pues esos no los retirarán quienes han hecho negocio con el territorio.

Joaquín Sanz. IU / Samper de Calanda