Se cumplen 25 años del peor temporal de lluvia que ha afectado a todo el Bajo Aragón Histórico en tiempos recientes, especialmente al Matarraña. Hablo de la DANA del 21 al 25 de octubre de 2000. Fue especialmente violenta entre los días 22 y 24 y cayeron más de 550 litros por metro cuadrado (mm) en la cabecera del Matarraña y Bergantes. De ellos, solo el día 23 precipitaron en torno a 250 mm en Beceite. Fue un temporal que a todos nos marcó. Un antes y un después. El río Matarraña pasó de llevar en torno a 0,2 metros cúbicos por segundo (m3/s) a un pico registrado en Fayón de más de 2.000 m3/s. El caudal medio del Ebro en Zaragoza es de 240 m3/s.

Lo que sucedió fue una total catarsis para la cuenca del Matarraña. El río y sus afluentes arrasaron fincas, alguna vivienda, todas las tomas de agua de los municipios ribereños. Los ríos (Matarraña, Tastavins y Algars) pasaron por encima de puentes y algunos, como en Mazaleón y en el Bajo Aragón-Caspe, los rompió. El de tierra que estaba mal diseñado de Peñarroya de Tastavins hubo que rehacerlo y (también por culpa de ese diseño) casi colapsa el puente histórico. En Beceite el Pont Nou quedó engullido, aunque a diferencia de 1957, esta vez aguantó. El agua tocó el Puente de Hierro de Valderrobres. Hubo cortes de luz, carreteras cortadas y fincas que desaparecieron de un día para otro. Azudes de acequias rotas. Ni rastro de vados y pasarelas. Piscinas como las de Fabara, Maella, tragadas literalmente por la tierra… el panorama fue dantesco.

Curiosamente esta riada aceleró la reconciliación entre los municipios de la cuenca baja y la alta, cuya relación estaba casi totalmente rota. Se venía de haber cosido un mínimo puente en el Pacto de Fabara de 1999. Pero la cruda realidad se impuso. El cuestionado y polémico bombeo de Beceite quedó arrasado y el embalse de Pena pasó de tener 0,5 hectómetros cúbicos (el 3% de su capacidad) a ascender hasta el 80%. Por lo tanto, había agua garantizada para dos o tres años e infraestructuras arrasadas. Y resumiendo mucho ¿qué se hizo? Trabajar. Todo el mundo arriba y abajo vio que no quedaba otro camino que unirse. De ahí vinieron el Dictamen de La Fresneda en 2005, se desterró la idea de un gran embalse en Torre del Compte, se apostó por las balsas laterales y se acordó eliminar y restituir el bombeo de Beceite. Azud incluida, por cierto.

De todo aquello llegaron las balsas de Val Comuna y José María Puyol y el bombeo se restituyó parcialmente. Quedan pendientes tres balsas laterales que se harán cuando el Estado tenga a bien voluntad de hacerlas. También ajustar el túnel-trasvase de Parrizal a Pena para que no sea tan agresivo.

Pero con lo que me quedo también con otra cosa que escuché hace un año en la Casa del Matarraña. En octubre de 2000 tenía 15 años y no me fijaba tanto en esas cosas: parece ser que hubo diligencia por parte de las administraciones para reparar los millonarios destrozos que provocó esa riada. También se fue consciente que lo del 2000 puede volver a repetirse. Como ya sucedió en octubre de 1957. Ante una catástrofe así que, es probable que volvamos a ver, lo más importante es que el agua se pueda guardar en las balsas que quedan pendientes de construcción y que después haya rapidez a la hora de reconstruir. Esto sirve tanto para el Matarraña como para cualquier otro lugar.

Y es que ahora mismo, un 24 de octubre de 2025, no puede ser que después de la riada del Aguasvivas un puente como el de Azaila, en plena N-232, siga en obras tras una tormenta que tuvo lugar en junio y en la que toda una Red de Carreteras del Estado no empezó a trabajar hasta pasados 2 o 3 meses. Lo primero que hay que hacer, si de verdad somos los adalides en la lucha contra el cambio climático y somos conscientes de que estos temporales severos van a ser más recurrentes, es tener mayor diligencia cuando se produce una catástrofe meteorológica. El puente de Belchite, que depende de DGA, hace semanas que ya está operativo. Es voluntad política. Como cuando en la vecina Terra Alta se detectó una grieta en el túnel de la carretera de Tortosa en junio de 2021 y hubo que cortarlo. Solo 3 días después la Generalitat empezó a construir un paso alternativo mientras reparaba el túnel. Voluntad política, que parece que en «Madrid» ahora mismo pasa completamente de largo por el Bajo Aragón Histórico hasta para afrontar las consecuencias de ese cambio climático.

Javier de Luna *Metereólogo