La zona básica de salud de Mas de las Matas se enfrenta actualmente a una importante crisis sanitaria que afecta gravemente a su población, y que ha puesto el servicio de atención médica al borde del colapso, víctima de la falta de recursos humanos y de una insuficiente planificación sanitaria que tiene su origen en la amortización de las dos plazas médicas que tuvo lugar entre los años 2012 y 2014, casualmente también con un gobierno autonómico del PP.

Los vecinos y vecinas del territorio han dicho basta y han levantado la voz, como no puede ser de otra manera, pero parece que las soluciones, si es que llegan, no son ni mucho menos suficientes, y se quedan en meros «parches», suplidos con el incansable trabajo de las profesionales que siguen trabajando en el Centro de Salud, especialmente las tres Médicos de Atención Continuada, que se enfrentan a una carga laboral totalmente insostenible, que las lleva al agotamiento físico y emocional.

Pero este problema no es exclusivo de la zona de Mas de las Matas, ya que en las últimas semanas hemos podido ver como situaciones similares se repetían en diferentes comarcas de toda la Comunidad Autónoma, sin que desde el Gobierno de Aragón se atisben hasta el momento respuestas de la suficiente envergadura como para hacer frente a una tesitura de tal gravedad.

Las causas de esta problemática son múltiples, pero a buen seguro uno de los principales culpables es la dejadez institucional y la falta de inversión suficiente durante décadas en el sistema sanitario, especialmente en el ámbito rural. Por ello, todas las administraciones deben participar de la solución ya que se requieren medidas estructurales, como el acceso de un mayor número de estudiantes a las facultades de medicina, así como otras más inmediatas que permitan retener y atraer al personal sanitario al medio rural, mediante salarios, incentivos y condiciones laborales competitivas. Y es que no podemos consentir que enfermedades que podrían ser tratadas a tiempo puedan empeorar debido a la falta de acceso inmediato a cuidados básicos.

En definitiva, esta crisis no solo es una cuestión de gestión sanitaria, sino también de equidad. Los habitantes del medio rural tenemos el mismo derecho a una atención sanitaria digna y de calidad que aquellas personas que viven en las grandes ciudades, teniendo en cuenta a su vez las especiales características de dispersión territorial y envejecimiento de la población de nuestras zonas. Por tanto, es crucial que los responsables políticos reconozcan esta situación como lo que es, una emergencia social, y se tomen medidas inmediatas para revertir la precarización del sistema sanitario rural.

Aitor Clemente. GANAR / Aguaviva