Maldita sea la dinámica en la que nos han introducido, poquito a poquito, sin anestesia y en la que uno, cuando es capaz de parar la rueda del hámster, dice: ¿cómo es posible? Pues sí, lo es.

Nos han inmunizado contra las noticias de corrupción política y uno ya está acostumbrado, incluso piensa: ¿y después de esta qué viene? Mal y desesperanzador…

Uno recuerda con nostalgia cuando RTVE ofrecía aquellas sesiones del Congreso de los Diputados con aquellos señores fumando y haciendo política, cada uno con sus ideales y sus modales, pero rara vez los perdían. Las familias miraban la tele con interés y vitoreando la intervención de los suyos.

Esto de hoy día es una vergüenza absoluta, vacío, sin ideas, con faltas de respeto, gritos y lo que más nos puede llegar a reventar: el ya instaurado «y tú más».

Las hemos vivido de todos los colores, con Felipe González y sus amigos, con M. Rajoy o con el desgarrador relato de la DANA de Valencia, y ahora, presuntamente, el bonachón de Zapatero…

Uno, en un país completamente bipartidista, hasta hace poco con la incorporación del tercer partido de moda, se acojona.

¿Pero cómo queremos sostener esto? Ha de explotar, porque ya sabemos quién se va a llevar los votos del desencanto y encima nos parecerá raro, y será entonces cuando quizás despertemos.

Cuando uno ve cómo funciona el mundo y lee que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) es la mayor organización internacional del mundo, fundada en 1945 y compuesta por 193 Estados miembros, cuyo objetivo principal es mantener la paz y la seguridad internacionales, proteger los derechos humanos, promover el desarrollo sostenible y brindar asistencia humanitaria, lo más lógico es pensar: ¿pues ahora, tal y como funciona el mundo, cerrarán, no? Menos sueldos y más dotación para los países necesitados.

¿Hay manera más cruel de sentir la impotencia de que te estén pisoteando como humano y ciudadano y no puedas hacer nada? Es más, que no pase nada…

Nada tiene consecuencias, el nivel de impunidad cada día va a más, a menos de que seas currante, autónomo o pobre sin contactos.

David Valero. IU / Castelnou