Nos dejan. La mayoría son nuestros mayores, unos de forma definitiva, por fallecimiento, otros por necesidades de ayuda, a residencias fuera de su pueblo o para acercarse a los hijos y a la seguridad que da tener la sanidad cerca en la ciudad.
Otros, los más jóvenes por la falta de facilidades para formarse, ganarse la vida, crear una familia y gratificarnos con nuevos vecinos, casi no quedan niños más que en fechas señaladas.
En esta comarca, son muchos los pueblos que perdieron población (salvo honrosas excepciones) algunos incluso más de la cuarta parte de su población desde 2003 y hasta ahora, en algún lugar, con los mismos políticos y las mismas políticas.
Y no, no sirve hacer lo mismo siempre o tendrás el mismo resultado irremediablemente. En los lugares en los cuales la población no disminuyó e incluso creció, fue por aplicar políticas de empleo sensatas y facilidades para que los jóvenes puedan seguir arraigados a su tierra y continuar su proyecto de vida. La falta de miras en este sentido ha hecho que ese descenso de población repercuta en una pérdida de servicios tremenda. Llámense pérdida de días de bancos abiertos en su horario habitual, de médicos en los dispensarios, de servicio postal reducido a la mínima expresión, de pérdida de plazas escolares, cuando no de escuela de forma definitiva, de comercio, como la imprescindible panadería y así podríamos seguir.
En algunos lugares se trabajó en políticas de empleo y vivienda, para evitar la marcha de esos jóvenes en activo. En otros sigue la fijación por el hormigón y las obras acometidas a base de subvenciones y con plazos de finalización más que dudosos, pues con la edad de sus vecinos, pocos serán los que lleguen a verlas finalizadas, en lugar de ocuparse de la rehabilitación de vivienda (no vamos a pedir obra nueva) puesto que en cualquier calle de nuestros pueblos, las casas están en venta portal a portal.
Ahora se acercan tiempos de cambio a causa de las ‘renovables’, según algunos traen dinero, trabajo y población. Sólo es cierto parcialmente, puesto que se les da a esas empresas múltiples beneficios en cuestión de impuestos, traen casi todo su personal especializado y luego no asientan población, pues se van a otros lugares. Tenemos ejemplos próximos en los que se sigue perdiendo población y no progresan. Parece ser que no hay varita mágica, pero quizás es el momento de abandonar esa forma de hacer y dar una vuelta de tuerca.
Meter todos los huevos en una cesta, nunca fue buen negocio. Estamos dejando perder el sector primario, pues las macrogranjas no las contamos (ya se cargaron la ganadería intensiva) y las renovables solas van a terminar con la agricultura. El sector secundario (en este caso, electricidad y las renovables) es un mero punto de especulación y la industria, brilla por su ausencia. Y del sector terciario (lo dejaremos aquí sin nombrar los siguientes) estamos tan lejos, que para qué mentarlos. Así acabamos, en el más puro abandono.
En muchas ocasiones echamos a faltar políticas sociales, de empleo, vivienda o proyectos de emprendimiento. Todo esto hace que nuestra juventud bien porque no sabemos llegar a ellos o bien porque no se legisla para ellos cada vez se agudiza más el desarraigo entre jóvenes, política y compromiso social.
Nuestra población envejece y nuestros pueblos se mueren, eso es una evidencia. Suelo ser una persona optimista, pero las soluciones son complejas y los nubarrones sobrevuelan nuestros pueblos en forma de despoblación.
Joaquín Sanz. IU / Samper de Calanda


Pues mire, yo le quiero poner en contexto las nuevas corrientes que se dan en la zona, por lo que se ve el problema ya no es la despoblación, sino la repoblación. Una autentica locura de los panfletillos wokes.
https://www.compromisoycultura.net/2024/09/cyc117-septiembre-2024-teruel-deja-de.html