Pues si, muchos «Sedeiskenes», es lo que nos vendría bien, un ejemplo en el medio rural en nuestro entorno, de las cosas que se hacen bien y que llevan tantos años haciéndose.

Viví un año mas, una jornada completa en Azaila, que me cargó pilas, que me ayudó a volver a complacerme de las posibilidades que tiene lo rural y de la cercanía que proporcionan todas estas actividades de calidad. Con la excusa en este caso, de promover una jornada íbera, nos proporcionan ese roce, ese cuerpo a cuerpo, esa cercanía que se transmite al visitante y que nos hace darnos cuenta de la diferencia, de lo que se trabaja con cariño, de lo que transmite desde la proximidad y de lo bien que funciona ese trabajo voluntario de tanta gente, para que un pueblo se ponga en valor en la organización de cualquier tipo de actividad.

En un formato de un día, donde se tocaron aspectos que podían incluir gustos de cualquier franja de edad, que podrían ser de gran interés para personas conocedoras del tema, pero que resultaban agradables y curiosas para personas menos letradas en temas de historia.

Aprovechando los automatismos de tantos años atrás, la verdad es que todo parecía que salía perfecto, podía parecer que sin esfuerzo, pero se notaba que había experiencia, en que cada uno de los colaboradores, sabía donde tenía que estar y como tenía que estar.

Un programa completo con unos apartados históricos importantes, con exposiciones diversas y aptas para todo público, talleres y demostraciones durante todo el día, ambiente cultural y folclórico por el pueblo, el mercadillo de época, una comida muy especial multitudinaria y música para rematar.

También es un día que aprovechamos para ver cosas, que realmente están durante todo el año a nuestra disposición, pero es un buen momento para visitar el centro de visitantes del Cabezo de Alcalá y como no, su yacimiento.

Vuelvo a incidir en la necesidad de valorar lo nuestro, de todas esas historias que generan la energía y la vida en los pueblos, con mucha generosidad, mucha amabilidad y que son auténticos espectáculos de lo colectivo, que dejan un gran sabor de boca en todo aquel turista o visitante que lo vive y que valora el resultado final respeto a los medios para desarrollarlo y que se emboba con la capacidad que tenemos de trabajar codo con codo.

Pedro Bello. Ganar / La Puebla de Híjar