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En Cretas tenemos un problema crónico que no acaba de solucionarse y del cual ya he escrito en varias ocasiones. Es la inseguridad en el suministro de agua en periodo estival. Desde hace más de cien años, que tengamos noticias, alcaldes y ayuntamientos han destinado muchos esfuerzos para minimizar el problema pero aún así persiste y aparece cada verano. Necesitamos un suministro de agua adecuado a las necesidades de los vecinos y a las crecientes exigencias de las economías agropecuarias y turísticas. A este problema se ha sumado en los últimos años el cambio climático y unos años de sequía extraordinarios. La sequía no solo afecta a las cosechas y a la reserva de agua de nuestros acuíferos. Determina peligrosamente un aumento del riesgo de incendio en la mayoría de las partidas de nuestro término, ya estén roturadas o no. Con ello el problema ya no es solo local y pasa a convertirse al menos en comarcal o regional. Y así un incendio en la zona boscosa de los Barrancs de Cretas seguro que afectará a Arnes y Beceite, y con muchas posibilidades a Horta, Valderrobres, Arenys y otros pueblos relacionados con los Puertos. Esta zona boscosa es un verdadero «culo de saco» conectada directamente con la masa forestal de los Puertos y sin un acceso que permita una acción rápida de los bomberos. Estos son dos problemas que por desgracia van a empeorar durante las próximas décadas. Y es hora de acometer soluciones. Hace cien años que los alcaldes de la zona propusieron crear un embalse en el estrecho de la Cova del Garrofer en el río Algars, ahora por discutibles razones se prefieren las llamadas balsas laterales. De la misma manera desde tiempo inmemorial Cretas y Beceite están unidos por un camino de herradura que cruza los dichos «Barrancs» y que sin mucho gasto podría convertirse en una pista forestal con capacidad para el tránsito de los vehículos de los bomberos. Necesitamos agua almacenada para solucionar las demandas de personas, animales y bosques en caso de incendio y accesos para utilizarla correctamente y extinguir lo más rápidamente posible cualquier foco. Dos demandas que se convierten en complementarias para abordar diferentes problemas de ámbito local y comarcal. El agua, a más de solucionar la necesidad de la población de varios pueblos, y necesaria en caso de incendio, favorecerá sin duda a la fauna de la zona y también el mismo paisaje. La pista forestal (restringida si se quiere) es la garantía de una intervención rápida en caso de incendio. Dejemos de confiar en la buena suerte y actuemos por favor.