El Gobierno aragonés ha anunciado su intención de crear una agencia aragonesa de emergencias, para consolidar un mando único. Un ente público que coordine medios, recursos y cuerpos. Algo de lo que se vio en la actuación aragonesa en Catarroja, con motivo de la dana, y que dio una imagen muy buena de nuestra Comunidad. En esa operación participaron como voluntarios agricultores del Bajo Aragón con sus tractores. Claro que la creación de ese ente exige la aprobación de una ley específica, para lo que se debe alcanzar un consenso que llevará tiempo.

La sensibilidad ante los incendios ha alcanzado un grado importante en nuestra sociedad tras los potentes incendios en toda España. Venimos de unos años con un incremento no solo de incendios sino también de inundaciones y tormentas. Es imprescindible la coordinación de los servicios de emergencias, de los estatales y autonómicos, para que no se pasen la pelota unos a otros.

Arrimar el hombro en casos tan graves es obligación de todos. Se puede criticar a los otros agentes cuando uno ha hecho todo lo posible, sin lanzar balones fuera. Las competencias son autonómicas pero la coordinación de medios debe ser también nacional. Coordinación y eficacia que se debe planificar y no pedirla o exigirla solo cuando se presentan las catástrofes.

Si el Gobierno aragonés logra su objetivo, sea a través de un ente o con otra fórmula, se buscaría coordinar al servicio del 112, a los bomberos forestales y al 061 sanitario. Necesariamente deberían estar los cuerpos de bomberos: los servicios provinciales de las Diputaciones de Zaragoza, Huesca y Teruel, y los cuerpos municipales existentes en las ciudades de Zaragoza y Huesca.

La DGA quiere impulsar un consorcio regional de bomberos. Existe buena disposición de los tres servicios provinciales y del servicio municipal de Huesca. Con los bomberos de la ciudad de Zaragoza el caso es más complejo, pero es necesario conseguir una buena coordinación. Sin su participación la iniciativa nacería coja.

Carlos Sauras. Sobre el papel