En los cincuenta, la mayoría de las casas del casco histórico de Valderrobres estaban habitadas. Pero poco a poco una parte de sus habitantes emigraron a otras tierras «donde se trabaja y pagan» y, en muchas ocasiones, quedaron los viejos sentados junto al portal, esperando la llegada veraniega de hijos y nietos. Otros cruzaron el Matarraña en dirección al arrabal. Algunas ventas a «catalanes» y la defunción de aquellos abuelos transformó esas viviendas en segunda residencia.

Pero el creciente desapego de los sucesivos herederos, sin vínculo emocional al edificio, propició que muchas de esas casas quedaran perpetuamente deshabitadas y otras cada vez más esporádicamente ocupadas. Buen ejemplo de ello es la calle del Medio, donde hay un total de 39 casas, de las que 6 están habitadas, 1 está destinada a turismo rural, 18 son segunda residencia de uso más o menos esporádico y 14 están deshabitadas y, en varios casos, en un lamentable estado de abandono. Siendo aún peor la situación en las calles Subida de la Iglesia, San Antonio, Goya, Pío XII, Doña Sancha, Talegón o Carbón. Para más inri, una parte importante de esos edificios deshabitados no pagan el IBI, no tienen dueño localizable o figuran como propietarios personas nacidas hace 130 años.

El casco histórico de Valderrobres es un BIC que conserva casi intacto el despoblado trazado medieval de sus calles, cuyo interés patrimonial está al mismo nivel que el de sus monumentos más emblemáticos y debe mantenerse y recuperarse. Lo ideal sería que fueran los propietarios de esas viviendas quienes asumieran esa responsabilidad, pero, si ellos son omisos, deberían ser las instituciones quienes utilizaran los medios legales necesarios para forzar su conservación. La mala alternativa es la vivienda turística y lo peor es que todo se convierta en un parque temático del abandono.

Hace unos pocos días el BOE publicó el Plan Estatal de Vivienda, que deberá ser desarrollado por el Gobierno de Aragón, contemplando que las entidades sin ánimo de lucro puedan participar en la generación de vivienda y, a buen seguro, que la Fundación Valderrobres Patrimonial se involucrará con tres objetivos: recuperar patrimonio urbano, fomentar el alquiler asequible y devolver la vida vecinal al núcleo histórico.

Manuel Siurana