Las localidades de nuestra Comarca del Bajo Martín y muchas otras de nuestro entorno se encuentran, desde mi punto de vista, en un momento muy especial que marcará un antes y un después en el devenir futuro de las mismas.

Por un lado tenemos graves problemas de financiación en las instituciones por no tener presupuestos ni estatales ni autonómicos, lo cual impide que ciertas políticas no puedan dotarse económicamente como deberían y este coste recaiga o bien en las administraciones locales o directamente en los usuarios de dichos servicios. Por otro lado, deja muy a las claras la inoperancia de los políticos de turno, tanto en el gobierno autonómico como estatal.

Por otro lado nos encontramos con presupuestos en algunos de nuestros ayuntamientos sin precedente alguno, a causa de los ingresos de las actividades económicas que nos han traído estos nuevos tiempos como son: renovables, explotaciones porcinas, plantas de biogás, centros de datos, plantas de hidrógeno verde, etc.

En otros ayuntamientos «no tocó la lotería» de estas actividades económicas y sus presupuestos no alcanzan ni para asumir sus gastos corrientes.

Y esto de tocar la lotería lo digo «con retranca» porque, para saber si tocó o no la lotería, tendrá que pasar cierto tiempo y poder así analizar cómo se desarrollaron las cosas. El otro día leía a un economista que señalaba que hay estudios que ponen de manifiesto que a quien le toca el «gordo» de la lotería (la de verdad, de Navidad), en un periodo de entre cinco y siete años, el 70 por ciento de ellos están arruinados y con deudas.

Por eso deberá pasar un tiempo para saber si todo este «maremágnum» ha sido lotería o ruina, aunque eso merecería un capítulo aparte, es harina de otro costal y hoy no toca.

Pero, a lo que vamos y poniendo casos reales:

¿Es justo que Jatiel tenga un presupuesto para 2026 de 78.000 € y, por ejemplo, su localidad vecina Samper de Calanda tenga un presupuesto para el mismo ejercicio de 2.400.000 €?

Ambas localidades son integrantes de la Comarca del Bajo Martín.

Entiendo que la respuesta es que CLARO QUE ES JUSTO, ya que cada ayuntamiento tiene sus ingresos y sus gastos y en función de sus peculiaridades, circunstancias y población, el presupuesto es el que es.

¿Estaría bien que dentro de las instituciones comarcales, provinciales, autonómicas y estatales se habilitaran fórmulas de solidaridad presupuestaria para que estas localidades con presupuestos ínfimos pudieran, al menos, tener margen económico para poder ejecutar las actividades básicas de una administración local y así que esa brecha presupuestaria fuera menos severa y más justa?

Pues entiendo que también, pero desde una perspectiva de políticas presupuestarias solidarias.

Coincidiremos en que no sería un asunto fácil de implementar, ya que, como pasó en Villamanín con las participaciones en la lotería de Navidad, y volviendo al símil de la lotería, cada uno quiere su parte.

Joaquín Sanz. IU - Ganar / Samper de Calanda