Una reflexión en voz alta sobre la deriva política, la incoherencia y el olvido de los problemas reales de nuestra tierra.

Mientras España sufre los devastadores incendios que están arrasando bosques y hogares, quiero expresar mi solidaridad con todas las personas afectadas. Estos momentos duros nos recuerdan que, más allá de diferencias, somos una comunidad que debe unirse.

En este contexto, en Teruel seguimos atrapados en luchas políticas que poco aportan a quienes realmente necesitan respuestas. Nuestra tierra merece más que disputas estériles; merece soluciones reales y compromiso sincero.

Me pregunto, ¿de verdad ese es el mensaje que queremos lanzar a la sociedad? Tras procesos largos y complejos, lo que debería primar es la reconstrucción, la unión y la acción.

¿Dónde queda lo importante? No puedo quedarme callada cuando temas vitales para nuestra gente siguen sin resolver. ¿Dónde está el socio-sanitario tan necesario para el Bajo Aragón? ¿Cuándo se implementará la radioterapia prometida en Teruel? ¿Qué ocurre con la dignidad de nuestros agricultores, el mantenimiento del campo, la mejora de la A-68? Y qué decir de nuestros montes, que se llenan de molinos sin la planificación ni el consenso necesarios.

Estas preocupaciones son las que importan a quienes vivimos en esta tierra, no los anuncios grandilocuentes ni las medallas políticas. ¿De qué va la política? ¿De votos, ataques y colores, o de dar soluciones reales a las personas?

Llevo un tiempo escribiendo y hablando sobre asociacionismo, sobre problemas concretos y cotidianos. Pero ahora, con más fuerza, levanto la voz para pedir coherencia, memoria y respeto.

Un privilegio que algunos convierten en castigo. Vivir en Teruel no puede seguir siendo una carrera de obstáculos constante. No podemos seguir peleando contra todos y contra nosotros mismos. Esta tierra es un privilegio, no una penitencia.

Solo si vamos unidos podremos convertir ese privilegio en orgullo compartido. Lo que beneficia a Teruel, beneficia también a Aragón y a España. Dejemos de usar las instituciones para el enfrentamiento. Recuperemos el sentido común, la coherencia y la voluntad de sumar, no de dividir.

Inma Moliner. Teruel Existe / Gargallo