"Son tiempos graves para Europa", afirmó en Bruselas el pasado jueves el mandatario francés, Emmanuel Macron, quien al frente del único país europeo con arsenal nuclear, se ofreció a liderar la defensa de la UE. "Quiero creer que EE.UU. seguirá apoyando a Europa, pero tenemos que estar preparados por si no lo hace", ha afirmado Macron. "La urgencia es real, Europa se enfrenta a un peligro real", incidía Von der Leyen.

La presión del mandatario estadounidense, Donald Trump, hacia Ucrania (escenificada en ese tenso encontronazo con Volodímir Zelenski en la Casa Blanca el 28 de febrero) y su beneplácito a las formas de proceder de la Rusia de Vladímir Putin han abocado a Europa a rearmarse. Es un giro histórico en la política de defensa y seguridad de la Unión Europea. Se vive un momento muy tenso ante el cambio de posición de Washington, que ha pasado de apoyar claramente a Ucrania junto a los aliados europeos desde la invasión rusa de febrero de 2022, a entablar negociaciones directas con el Kremlin sin contar ni con los ucranianos ni con representantes de sus aliados en Europa. Son días de muchas reuniones, mucha diplomacia y palabras medidas para intentar que no se rompa una alianza «atlántica» que perdura desde hace décadas en el mundo occidental donde se cedió casi todo el poder de intimidación y política de defensa a Estados Unidos para proteger a sus aliados (80.000 soldados norteamericanos desplegados en territorio europeo), y que parece más cerca que nunca de tambalearse por el viraje «radical» del nuevo gobierno estadounidense con su posición con el conflicto ucraniano y la amenaza de una guerra comercial con gran parte de sus socios y aliados, entre ellos la Unión Europea.

Los líderes de los Veintisiete mantuvieron el pasado jueves en Bruselas una cumbre de seguridad que marca un cambio de rumbo en el futuro de la Unión. De forma unánime decidieron avalar la propuesta de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, de invertir 800.000 millones de euros en los próximos cuatro años para aumentar el gasto en defensa. El rearme como política estratégica clave para disuadir la amenaza rusa y con Estados Unidos de perfil ante la vulnerabilidad europea.

La Unión Europea, en el nuevo marco geopolítico mundial, con una guerra pegada a sus fronteras y con altos niveles de desconfianza respecto a la relación con el nuevo gobierno estadounidense, debe desarrollar nuevas estrategias para reivindicarse y autoprotegerse. Décadas de proyecto común y avances sociales y económicos relevantes, no pueden ser tirados por la borda. Este cambio de rumbo responde a factores externos, más que a una decisión meditada interna: el motor del rearme europeo es la amenaza de Rusia y el nuevo discurso de Estados Unidos, lo cual tendrá repercusiones en la configuración de las instituciones europeas y sus futuros presupuestos. Los líderes europeos volverán a reunirse en dos semanas para matizar los detalles del plan, pero el punto de partida es claro: ha llegado el momento de actuar y no pueden fallar. El riesgo es la propia existencia de la Unión Europea.

La Unión Europea debe encontrar su espacio en este mundo global y multipolar donde las reglas anteriores ya no son aplicables. Estados Unidos, Rusia, China, India… Europa tiene la fuerza económica, el poder, el talento y los valores de un proyecto común, democrático y de paz para estar a la altura de estos tiempos. Una inversión fuerte en defensa, que ojalá no haya que utilizarla nunca, así como una mayor coordinación entre los ejércitos de los Estados Miembros, le permite lanzar un mensaje claro al resto de actores globales: somos Europa y queremos seguir siendo Europa.

José Manuel Salvador. Europe Direct Maestrazgo