Con el fin de las vacaciones empieza el éxodo estival. Quisiera en estas líneas poner en valor la paciencia y el trabajo de todos los alcaldes y concejales, generalmente altruista, sin remuneración ninguna. En verano, la población en nuestros pueblos se multiplica y con ella el trabajo para ofrecer unos servicios básicos de calidad - abastecimiento de agua, recogida de basuras, iluminación, fiestas- que en buena medida dependen del tiempo que estos alcaldes y concejales dedican a resolver problemas. Porque no es lo mismo atender a una población de 20 habitantes que de 200, y tan duro se convierte mantener los servicios en invierno como hacerlo con calidad en el periodo estival.

Vivimos en una sociedad crítica en la que la clase política está en el punto de mira, muchas veces recibiendo ataques sin motivación de aquellos que no se paran a distinguir entre quienes viven de la política y quienes lo hacen por luchar por su pueblo y por mantener los servicios. Y porque muchas veces no hay nadie que lo quiera hacer y quieren evitar la pérdida del ayuntamiento y con ello, que su municipio pase a ser una pedanía de una tercera localidad.

Debemos crear una sociedad más participativa y constructiva. Nadie sobra en los pueblos, ni en verano ni muchos menos en invierno. Hay muchos servicios que están en verano porque hay gente que vive en el pueblo todo el año. Y viceversa. Y hay bares y tiendas que hacen el agosto para poner mantener abierto los doces meses, también los del largo invierno.

Y esta es la simbiosis por la que todos somos importantes. Los hijos del pueblo participando en las fiestas, en comisiones. Muchos de ellos han invertido su dinero y su patrimonio arreglando casas, creando trabajo. Y algunos de ellos ya pasan la mayor parte del año entre entre nosotros los lugareños.

Si somos capaces entre todos de mantener los servicios y crear un buen ambiente en nuestros pueblos, tendremos esperanzas en superar la despoblación y seguir teniendo vida en el medio rural. Porque todos sumamos y estamos unidos por el amor a nuestros municipios y todos los hijos del pueblo tienen la capacidad de mantenernos vivos.

Roberto Rabaza. PAR Tronchón