Cuando la actualidad está dominada por los hechos que se viven en Ceuta, mi memoria me ha llevado a recordar algunos escritos de dos grandes figuras literarias: el Quijote de Cervantes y La Crónica del Alba de Ramón J. Sender.
Los acontecimientos que vivimos no son nuevos. Las Guerras de África marcaron profundamente a la sociedad española y a sus gobernantes. Muchos acontecimientos de nuestro pasado más reciente siguen vivos y crearon figuras históricas que aún resuenan en nuestros días. Recordando enfrentamientos recientes, cito:
La guerra de Ifni, que estalló oficialmente el 23 de noviembre de 1957 y se prolongó hasta junio de 1958. Una vergonzosa dejación de España consintió que muchos de sus muertos quedaran insepultos. Y la Marcha Verde en 1975. Con Franco en el lecho de muerte, los gobernantes españoles entregaron sin lucha a Marruecos los territorios del Sahara Español.
Parece evidente que los gobernantes españoles después de la monarquía de Alfonso XIII no supieron defender los territorios que acabaron ocupados por Marruecos. Hemos cambiado, España y Europa ya no es una sociedad patriótica. Solo progresa el funcionariado que ahora, 2026, está apostando por un rearme que fatalmente terminará mal. Nuestros soldados son en su mayoría mercenarios extranjeros. La sociedad española aparece muy disgregada, quizás por obra y gracia de las autonomías. Hoy, poco importa Ceuta, su gente y su futuro a la mayoría de sus «compatriotas».
Ramón J. Sender hizo la mili en Melilla entre febrero de 1923 y enero de 1924. Juzgó lo que vio y publicó en 1930 Imán, la novela de sus experiencias africanas, de carácter antibelicista. Sender llegó a Melilla dos años después del desastre de Annual. "Imán" nació en las vísperas de la II República, cuando el escritor altoaragonés, como buena parte de la sociedad española, había vivido y evolucionando hacia posiciones más críticas y radicales.
Sender, en uno de sus escritos, cita: «Teóricamente soy el mejor amigo que pueden tener los negros, pero una noche tuve que dormir en una posada rural, en los Estados Unidos donde todo el mundo era negro, -el único blanco era yo-, y no pude pegar los ojos». ¿Qué dicen hoy los ceutíes?
Las historias de España en Marruecos nos llevan a considerar el conflicto entre los ideales y la cruda realidad como lo hizo Cervantes en su Don Quijote. Sender, muy experimentado, juzgó la realidad a través de algunos de sus pensamientos. «Nadie aprende de sus antepasados, y se puede decir que la humanidad es siempre al mismo tiempo primitiva, clásica, romántica y decadente en las cuatro generaciones coetáneas de cada siglo».
Pero, a pesar de todo, fue optimista porque: «el pensamiento es más rápido que la luz, y esto que parece un lugar común, será la base de toda la ciencia del futuro, y de la revolución que traerá esa ciencia». Parece que otro capítulo de esa ciencia ya ha llegado. Sender no conoció ni Internet ni la Inteligencia Artificial, concepto creado en 1955, pero que a la muerte de Sender en 1982 parecía todavía un imposible. Hoy en día podemos hablar de sistemas inteligentes que emulan el pensamiento humano, que actúan como humanos, que piensan racionalmente o que actúan racionalmente. Ahora, 2026, muchas personas al dialogar con otros no distinguen que están hablando con un programa. Y yo temo que muchos gobernantes tampoco distinguen con quién están hablando cuando intentan salir de los problemas. Ni en persona ni con Inteligencia Artificial.
Los conflictos con Marruecos no se podrán resolver como Ifni o el Sahara. Los españoles de hoy no conocen este dramático pasado y en su mayoría tampoco trabajan con las nuevas herramientas de IA que darán ventaja al que mejor las aplique. Pero la luz que nos llega del Quijote de Cervantes y de las obras de Sender es como la de un faro que también puede ayudar en estos momentos de tormenta.
Antonio Germán. Ingeniero y empresario


El Guernica rifeño
Legitimar, justificar u ocultar determinadas actuaciones de España, es una concepción totalmente errónea de patriotismo. El verdadero patriotismo es reconocer tanto los errores como los méritos de España.
He sido profesor de Historia en determinados institutos en tierras valencianas y aragonesas. He impartido bastantes cursos la asignatura de Historia de España en 2º de Bachillerato. Y hasta hace pocas fechas, 2018. desconocía un acontecimiento trágico de nuestra Historia. Ningún profesor en mis años de Licenciatura de Geografía e Historia en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Zaragoza me permitió conocerlo. En ningún manual de Historia de España de 2º de Bachillerato pude leerlo. Me estoy refiriendo: “En la Guerra de Marruecos entre 1921 y 1927, el ejército español empleó sistemáticamente en el Rif fosgeno, difosgeno, cloropicrina y, sobre todo, yperita, un producto más conocido con el nombre de gas mostaza”. Según la historiadora Rosa María Madariaga, que ha investigado el tema, “España no fue el primer país que utilizó gases tóxicos en una guerra. Antes lo habían hecho en la I Guerra Mundial Alemania, Francia e Inglaterra. Si posteriormente los países vencedores decidieron abstenerse de emplearlos contra otros europeos; contra los pueblos colonizados no tenían ya los mismos escrúpulos: Inglaterra los utilizó en Irak en 1919-1920 y, después que España en el Rif, la Italia de Mussolini los utilizaría masivamente en Abisinia en 1935-1936. Eso sí, España fue el primer país que utilizó la aviación para esos bombardeos”. Obviamente, el tema es de extraordinaria importancia y gravedad para que sea desconocido para gran parte de la sociedad española.
Me parece pertinente señalar cómo pude conocerlo. Fue leyendo las intervenciones en la Comisión de Asuntos Exteriores del 7 de febrero de 2018, en la que el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Dastis Quecedo informó sobre la política exterior de España en África. El portavoz de ERC, Tardá y Coma le dijo: “La Asamblea Mundial Amazigh se dirigió al rey de España, al jefe del Estado, en el año 2015 pidiendo que tuviera la sensibilidad suficiente como para asumir que existe una deuda pendiente en todo lo que afectó al uso de material químico durante los años 1921 y 1927, en el siglo pasado. Ya sabe, el uso de armamento químico sobre población civil, aquello que se ha llamado el Gernika rifeño. Debo decirle que anteriormente otras iniciativas parlamentarias en el Congreso de los Diputados intentaron —recuerdo algunas de Esquerra Republicana, en concreto ya lo hizo en el 2007— que el Estado español asumiera responsabilidades y reconociera el mal perpetrado. Como quiera que el Partido Popular siempre se negó a ello, la Asamblea Mundial Amazigh se dirigió al jefe del Estado y este les contestó —en una carta que tengo aquí y que se la libraré— que el Ministerio de Exteriores tomaría cartas en el asunto. Así, en el año 2015 se dirigieron al Ministerio de Exteriores comunicándoles que lo hacían por sugerencia del jefe del Estado. Pues bien, la Asamblea Mundial Amazigh todavía no ha obtenido respuesta del ministerio y ya han pasado más de dos años. Es una gran falta de sensibilidad, es una absoluta falta de sensibilidad, puesto que estamos hablando del Gernica rifeño, algo que ha cuajado en el sentir de aquella población. Debería responderles. Usted sabrá si tiene que hacerlo o no, pero, después de dos años, es incomprensible, máxime cuando fue sugerido por el jefe de Estado, y ahora le libraré la carta al rey y la que ellos les enviaron a ustedes.”
La respuesta de Dastis fue: “En cuanto a la Asamblea Mundial Amazigh, fruto de la petición del rey, se les recibió en la Embajada de España para que presentaran sus peticiones y para que se examinaran posibles vías de cooperación, y voy a ver qué seguimiento se le ha dado a la cuestión”. Ustedes mismos pueden sacar conclusiones sobre la importancia que le había dado el ministro al tema.
No resulta baladí recordar la respuesta del portavoz del PP Fernández Díaz, exministro de Interior y de profundas creencias religiosas, a la Propuesta no de Ley presentada en la Comisión Constitucional de 14 de febrero de 2007 de reconocimiento de responsabilidades y reparación de daños como consecuencia del uso de armamento químico en el RIF presentada por ERC. Abróchense los cinturones. Ahí va la respuesta tremenda: “Imagino que si la gente que va por la calle, que va a leer los periódicos, que va a escuchar la radio o a ver la televisión escucha que en la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados hemos hablado hoy de memoria histórica y cosas por el estilo, van a pensar en lo que todos estamos pensando, y cuando hablamos de la guerra del Rif no sabrán si hablamos del Ritz -del hotel Ritz- (Un señor diputado: Qué gracioso.) o de la guerra del Rif, y seguramente empezarán a pensar que quizá los diputados del Congreso español estamos en estos momentos poco atentos a las preocupaciones y prioridades de la sociedad española y de los españoles tengo la absoluta convicción”.
Yo me quedé totalmente perplejo y estupefacto ante la gravedad e importancia de tal hecho. Insisto, siendo profesor de historia, desconocía tal acontecimiento. No obstante, siempre es tiempo para aprender. Lo comenté con algunos colegas de profesión, de los cuales algunos tampoco lo conocían. Un silencio extraordinariamente sospechoso. Obviamente interesado por el tema decidí seguir profundizando.
Ignacio Cembrero en un artículo del 9 de febrero del 2002 en El País titulado El veneno que llegó al Rif desde el cielo señala que la primera prueba la aportaron en 1990 dos investigadores alemanes, Rudibert Kunz y Rolf Dieter Müller, en su obra Gas venenoso contra Abdelkrim. Alemania, España y la guerra del gas en el Marruecos español (1922-1927), sobre las ventas de Berlín al Gobierno español de armas químicas y la posterior ayuda alemana para construir la fábrica de La Marañosa (Toledo).
El británico Sebastián Balfour, profesor en la London School of Economics, publicó en el 2002 el Abrazo mortal: de la guerra colonial a la guerra civil en España y Marruecos (1909-1939), donde reconstruyó la vertiente química de la guerra colonial. Su obra, fruto de cuatro años de investigación, aporta numerosas novedades sobre la que fue la tercera utilización en la historia -después de la I Guerra Mundial en Europa, y por el Reino Unido, en Irak, en 1919- de un armamento prohibido por los tratados internacionales. “Siempre fui refractario al empleo de los gases asfixiantes contra estos indígenas, pero después de lo que han hecho y de su traidora y falaz conducta [en la batalla de Annual], he de emplearlos con verdadera fruición”, escribía en un telegrama, el 12 de agosto de 1921, el general Dámaso Berenguer, alto comisario español en Tetuán. Cuatro años después de Annual, el rey Alfonso XIII afirmaba al agregado militar francés en Madrid, al que recibía en audiencia, que había que dejar de lado las “vanas consideraciones humanitarias”, porque “con la ayuda del más dañino de los gases” se salvarían muchas vidas españolas y francesas. “Lo importante es exterminar, como se hace con las malas bestias, a los Beni Urriaguel y a las tribus más próximas a Abdelkrim”, concluía el monarca.
Tras un minucioso rastreo por los archivos españoles, franceses y británicos, Balfour fecha el primer ataque español con fosgeno en noviembre de 1921, en los alrededores de Tánger. Disparado por la artillería, el gas mostaza hizo su aparición en la batalla de Tizzi Azza, en julio de 1923. Hubo que esperar un año más para que, por primera vez, la aviación bombardease a una tribu, la de Beni Tuzin, con estas armas tan mortíferas. Los aeroplanos españoles ‘han dañado gravemente los pueblos rebeldes, usando con frecuencia bombas de gas lacrimógeno y asfixiantes que causaban estragos entre la pacífica población’, informó poco después el mariscal Louis-Hubert Lyautey, la máxima autoridad del Marruecos francés. ‘Gran número de mujeres y niños han acudido a Tánger para recibir tratamiento médico…’.
Según la historiadora Rosa María Madariaga, sobrina de Salvador Madariaga, autora de los libros España y el Rif. Crónica de una historia casi olvidada; Los moros que trajo Franco. La intervención de tropas coloniales en la guerra; En el barranco del lobo: Las guerras de Marruecos; Abd el-Krim El Jatabi. La lucha por la independencia; y Marruecos, ese gran desconocido. Breve historia del Protectorado español, “Después de tantos años de silencio y olvido, el que hoy se sepa y reconozca públicamente que España utilizó gases tóxicos en la guerra del Rif es hacer justicia a la verdad histórica. No sólo es preciso un reconocimiento público, sino también una condena. Creo que como mejor podría hoy España reparar colectivamente el daño causado a los rifeños sería incrementando sustancialmente la ayuda al desarrollo de la región”. Sobre el porqué de la incidencia de cáncer en el Rif no hay estudios exhaustivos que establezcan las causas, pero algunos apuntan a los efectos a largo plazo de aquel veneno caído del cielo. El mismo que en estos momentos cae sobre los sirios.
Igualmente existe un Documental de Javier Rada y Tarik El Idrissi sobre la masacre química en la guerra del Rif titulado Arrhash (Veneno) Armas químicas en la guerra del Rif, donde se han recogido las voces de los historiadores (Sebastián Balfour. María Rosa Madariaga) y ha logrado dar con algunos de los últimos testimonios directos de aquel ataque indiscriminado. Ahora se hace público en Internet, tras recorrer diversos festivales nacionales e incluirse en el fondo documental del CCCB (Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona), de la Universidad de Harvard y de otra universidad de Chicago.
La pregunta que deberíamos hacernos los españoles es muy sencilla. ¿A quién beneficiaba nuestra presencia en Marruecos?
Pablo Díaz Morlán, doctor en Historia por la Universidad del País Vasco, desnuda en apenas 200 páginas, toda la pretensión “romántica”, “altruista” o “benéfica” de la acción española en el Protectorado de Marruecos en su libro Empresarios, militares y políticos. Los intereses empresariales empujaron la acción militar y política de España en el Rif.
El Gobierno de España puso el dinero y mucho (5.600 millones de pesetas, entre 1909 y 1931, el pueblo español los muertos (21.000), por supuesto de las clases humildes, ya que los ricos pagaban una cuota para librarse, llenando las tierras del norte de Marruecos de héroes a la fuerza, y solo un puñado de empresarios, entre los que destacaban Romanones, Güell y Zubiría, que jamás pisaron el territorio normarroquí, recogieron los beneficios mil millonarios, casi de modo íntegro (2.100 millones de pesetas en seis décadas de existencia).
Las Guerras de Marruecos alteraron toda la política española del siglo XX, hasta el punto de provocar la Semana Trágica de Barcelona (1909), o dar origen y justificación a la Dictadura de Primo de Rivera en 1923, para evitar las responsabilidades militares tras la hecatombe de Annual. Como también las prácticas brutales ejecutadas por el estamento militar en Marruecos, algunos militares las trasladaron a la península tras el golpe del 18 de julio de 1936
El historiador bilbaíno muestra su extrañeza por el hecho de que pese a la importancia de la Compañía Española de Minas del Rif (CEMR), solo un historiador y un único libro, se hayan ocupado de esta compañía minera, que condicionó, auspició y empujó casi toda la política española de penetración militar en el norte de Marruecos. Se refiere a Vicente Moga y a su libro Un siglo de historia de las minas del Rif.
Termino con una reflexión breve pero muy clara. Legitimar, justificar u ocultar determinadas actuaciones de España, como la comentada, es una concepción totalmente errónea de patriotismo. El verdadero patriotismo es reconocer tanto los errores como los méritos de España. Lo que ocurre es que hay mentes muy retrógradas con una visión muy parcial y equivocada del concepto de patriotismo, al considerar que el criticar a determinas instituciones como el ejército, la iglesia católica y la monarquía, es una ataque a España. En absoluto. La historia tiene que construirse sobre la verdad y no sobre la mentira o la ocultación de los hechos. Es una cuestión de honestidad y de dignidad profesional del oficio de historiador. Estas han sido las razones últimas de la confección de este artículo.
Don Candido: Alguna cosa sé sobre las llamadas armas quimicas, que existen desde que el mundo es mundo. Le voy a citar ejemplos de la antiguedad:
El arqueólogo británico Simon James encontró una de las primeras evidencias (sigloIII a.C.) de armas químicas usadas por las tropas del Imperio persa que utilizaron gases venenosos durante el sitio de Dura(situada al este de Siria).
En la antigua China, el filósofo Mo Zi ya recomendaba lanzar un tipo de antorchas (a las que incorporaban arsénico, azufre o betún para producir mezclas incendiarias o explosivas). En el arte de la guerra de Sun Tzu se menciona el uso, de forma masiva, de armas químicas contra población civil con la intención de mostrar que, para ganar una guerra, no hace falta destruir al enemigo, sino atacar su cadena de suministros o bases de abastecimiento,
En Occidente, durante el periodo de la Grecia Clásica se utilizaron diferentes sustancias venenosas enconflictos militares (como, por ejemplo, flechas y lanzas envenenadas con veneno de serpiente o humos tóxicos para operacionesde asedio) y que fueron adoptadas y perfeccionadas por estadistas militares romanos. Un hito remarcable fue el llevado a cabo por el llamado Imperio Bizantino, dónde se valieron de la innovación para la creación de armas químicas que, especialmente el fuego griego. Este temible “fuego griego” fue un invento del alquimista sirio Calínico, quien en el 668 desertó del califato omeya y se pasó a sus enemigos bizantinos, para quienes diseñó una mezcla inflamable de grandes aplicaciones militares. Si bien su receta se ha perdido para siempre dado el secreto que la rodeaba sabemos que era una mezcla de nafta con resina, azufre, nitrato de potasio y cal viva la cual al reaccionar con el agua no hacía más que encender la mezcla, que solo se podía apagar cortando el suministro de oxígeno con tierra o arena.
En Occidente, durante el periodo de la Grecia Clásica se utilizaron diferentes sustancias venenosas enconflictos militares (como, por ejemplo, flechas y lanzas envene-nadas con veneno de serpiente o humos tóxicos para operacionesde asedio) y que fueron adoptadas y perfeccionadas por estadis-tas militares romanos. Asi pues, nada nuevo bajo el sol.
Si pensamos en las ultimas guerras mundiales el uso de las armas químicas ha ido incrementando sus efectos adversos y la extensión territorial de sus efectos.Al mismo tiempo, el uso de químicos no es inherente al ámbito militar, sino que también es ampliamente utilizado por la industria, pero, a diferencia de los primeros, el principal perjudicado en este caso es el ecosistema. De esta manera, las armas químicas pueden tener diversas formas de atacar al cuerpo humano y al medioambiente (contaminación de los ecosistemasmarinos, deforestación o extinción de especies animales). Si le interesa el tema le recomiendo la obra titulada «Armas químicas: la ciencia en manos del mal» de René Pita.
En la Literatura contemporanea puede encontrar titulos tan interesantes como «Les Thibault» del premio Nobel Roger Martin du Gard. En ella uno de los protagonistas, Antonio, cuenta las calamidades que le produjo el fosgeno aleman, usado por primera vez en 1915.
En mi vida porfesional, tuve la oportunidad de producir mascaras anti-gas que se suministraron a La Marañosa, asi como mascaras especiales para el buceo profesional a altas profundidades. Hoy los gases abundan tambien en nuestra vida cotidiana, las policias suelen usar los llamados gases lacrimogenos.
Asi que blancos y negros, moros y cristianos, pacifistas y sus oponentes y casi todo viviente respira a diarios gases malignos. Usted y yo tambien.
Saludos
Muchas gracias por sus datos. un saludo cordial
D.Antonio escribe sobre Ceuta, Marruecos, Cervantes, Sender y la necesidad de aprender de la Historia. D.Cándido aprovecha para desplegar una conferencia sobre el uso de armas químicas y, de paso, volver a explicarnos qué es y qué no es el verdadero patriotismo.
El problema es que nadie había justificado las armas químicas, ni había negado esos hechos, ni había planteado la defensa de las actuaciones españolas que D.Cándido se dedica a desmontar. Es decir, responde a una tesis que D.Antonio no ha sostenido. D.Cándido siempre a su bola.
Tomo nota. Tus comentarios tan sutiles y perspicaces, a todos los que intervenimos en este foro, nos resultan muy enriquecedores. Muchas gracias. Sigue así.
Me cuesta entender que un comentario ocupe tres veces más espacio que el artículo que comenta. Una de dos, o don Cándido flojea en su capacidad de síntesis o tiene uno ego tan grande que se cree por encima de cualquiera. Lo que se puede decir en cinco líneas, no lo diga en 150.
Ignacio Cembrero en un artículo del 9 de febrero del 2002 en El País titulado El veneno que llegó al Rif desde el cielo. El británico Sebastián Balfour, profesor en la London School of Economics, publicó en el 2002 el Abrazo mortal: de la guerra colonial a la guerra civil en España y Marruecos (1909-1939). Según la historiadora Rosa María Madariaga, sobrina de Salvador Madariaga, autora de los libros España y el Rif. Crónica de una historia casi olvidada; Los moros que trajo Franco. Igualmente existe un Documental de Javier Rada y Tarik El Idrissi sobre la masacre química en la guerra del Rif titulado Arrhash (Veneno) Armas químicas en la guerra del Rif. Pablo Díaz Morlán, doctor en Historia por la Universidad del País Vasco, desnuda en apenas 200 páginas, toda la pretensión “romántica”, “altruista” o “benéfica” de la acción española en el Protectorado de Marruecos en su libro Empresarios, militares y políticos. Los intereses empresariales empujaron la acción militar y política de España en el Rif.
El Gobierno de España puso el dinero y mucho (5.600 millones de pesetas, entre 1909 y 1931, el pueblo español los muertos (21.000), por supuesto de las clases humildes, ya que los ricos pagaban una cuota para librarse, llenando las tierras del norte de Marruecos de héroes a la fuerza, y solo un puñado de empresarios, entre los que destacaban Romanones, Güell y Zubiría, que jamás pisaron el territorio normarroquí, recogieron los beneficios mil millonarios, casi de modo íntegro (2.100 millones de pesetas en seis décadas de existencia). Vicente Moga y a su libro Un siglo de historia de las minas del Rif. Estas son algunas de las referencias bibliográficas, de verdad, me resulta harto complicado que realice esa síntesis que me reclama. Además hablo de mi previo desconocimiento del tema, hablo de las intervenciones en la Comisión de Asuntos Exteriores del 7 de febrero de 2018, en la que el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación que planteo el tema. Manifiesto mi opnión sobre el patriotismo auténtico, no el de farfolla. Como verá es un artículo que lleva mucho trabajo en su elaboración. Es muy complicado resumirlo. Intuyo que su contenido no le agrada. Por otra parte, a estas alturas de mi vida, ese prurito o engreimiento personal me resulta irrelevante. No obstante agradezco su comentario. Y si le parece largo, y además no e gusta. La solución es muy fácil. No me lea. Un saludo cordial.
Constato de nuevo que no ha entendido nada. Comete tres errores: demuestra una falta de capacidad de síntesis (lo que usted hace se conoce popularmente como “escribir una biblia o un testamento”); rompe la dinámica de lectura (a un artículo de 50 líneas no se debe responder con un comentario de 150); incurre en un error de desvío (habla de temas que no están en el artículo que comenta. En los libros de estilo de muchos periódicos se recomienda la economía verbal, debido a que estamos ante un espacio limitado. ¿Se imagina usted que, en las columnas de opinión de un periódico, los comentarios de los lectores multiplicaran por cinco la extensión del artículo? Ese es el motivo por el que se limita a un número de caracteres, para evitar que los periódicos tengan 500 páginas. Lo mismo ocurre con las radios y las televisiones. De lo contrario. los noticiarios en vez de media hora durarían siete u ocho horas. La alternativa a lo que usted hace sería redactar su propia columna o escribir un libro y que el lector interesado la lea o compre el libro.
No he entendido nada, me dice. Vaya entrada. El artículo trata sobre la guerra de Marruecos, ¿o no? Yo he hablado sobre esa guerra, ¿o no? He ampliado el tema. ¿o no? Dice usted, que en los libros de estilo de muchos periódicos se recomienda la economía verbal. ¿Esa recomendación es la Biblia? Sabe lo que pasa que no están imponiendo desde el ámbito digital los mensajes de 100 caracteres. Dice usted que hay que recortar los comentarios para que los periódicos no tengan 500 páginas. Parece claro que no es el caso. Estamos en un medio digital. Y, finalmente, de verdad, ¿dónde está el problema de que mi artículo tenga determinada amplitud? Si le parece largo, la solución es muy fácil. No me lea. Le rogaría que esa afirmación «No he entendido nada» fuera un poco más cauto al escribirla.Todavía tengo alguna comprensión lectora. Un saludo cordial. Espero que entienda lo que he escrito. No me atrevo, me parecería cierta temeridad, decirle que no ha entendido nada.
Me reafirmo en que usted tiene una capacidad lectora limitada, don Cándido. Cambia las palabras que yo no he escrito por otras que usted se inventa. Yo he dicho: «¿Se imagina usted que, en las columnas de opinión de un periódico, los comentarios de los lectores multiplicaran por cinco la extensión del artículo? Ese es el motivo por el que se limita a un número de caracteres, para evitar que los periódicos tengan 500 páginas» y usted escribe: » Dice usted que hay que recortar los comentarios para que los periódicos no tengan 500 páginas. Parece claro que no es el caso. Estamos en un medio digital». Los grandes periódicos, tanto escritos como digitales, limitan la extensión de los comentarios, cartas al director etc. una extensíón de entre 20 y 30 líneas. Algunos incluso te advierten de que en caso de superar ese límite se reservan el derecho a reducirlo. Por otra parte, tampoco conoce usted la diferencia entre carácter y palabra. Escribe «que no están imponiendo desde el ámbito digital los mensajes de 100 caracteres». No sé si quería decir «nos» en lugar de «no», pero cien caracteres son una línea y ni siquiera X, antes Twitter, es tan exigente, pues lo limita a 280 caracteres. Finalmente, le diré que usted tiene el sesgo que se llama efecto Dunning-Kruger: tiende a sobreestimar de forma exagerada sus propias capacidades.
La historia y la literatura que nos muestras nos hacen ver que a veces la realidad es incómoda y no valen atajos belicistas… no siempre lo que idealizamos luego lo sentimos realmente (esa es la idea que saco de la cita de Sender sobre su noche en la posada).
Lo preocupante al final no es lo que ha pasado, sino lo que hagamos de ello: bandos enfrentados, polarización, insultos, violencia… el lamentable espectáculo político
Sabia reflexión José Luis. Para mi Sender es un personaje quijotesco. Muchas veces he pensado que su regreso a Zaragoza, fue como la vuelta de Don Quijote a morir a su casa. La frase definitoria de ambos caracteres es: «En los nidos de antaño no hay pájaros hogaño». No se tú, pero a mi ya me pasa. Un abrazo