El envejecimiento de nuestra población y la cronificación de las enfermedades en la provincia, y en concreto, en la zona de influencia del Hospital de Alcañiz, que abarca siete comarcas, está suponiendo un incremento de las necesidades de apoyo a las personas para el mantenimiento de su autonomía personal. Este hecho, junto a los cambios producidos en la configuración de los entornos familiares y laborales, nos está llevando a la necesidad de considerar llevar a cabo una nueva cultura del cuidado, de lo social y de lo sanitario.

La realidad actual muestra buenos diagnósticos, desde un punto de vista sanitario, con una buena atención en patologías agudas, de corta estancia. Pero quedan sin cubrir procesos de personas con patologías crónicas, asociadas habitualmente a deterioro cognitivo, pérdida de funcionalidad… que de no tratarse con un enfoque más amplio, incluyendo la perspectiva socio-sanitaria, conlleva un agravamiento, nuevos reingresos, y mayor vulnerabilidad o incluso soledad no deseada, una espiral creciente de mayor dependencia y mayor presión asistencial sanitaria.

La coordinación de los servicios sanitarios y los servicios sociales es fundamental, de manera que puedan proporcionar una respuesta integral y eficaz a las necesidades de las personas.

El próximo año entrará en funcionamiento el nuevo hospital de Alcañiz, que atiende a los turolenses de todo el Bajo Aragón histórico y la Comarca Bajo Aragón-Caspe/Baix Aragó-Casp. La puesta en funcionamiento del nuevo hospital tiene aparejado el cierre del antiguo, que queda sin uso. El edificio se nos ofrece como una oportunidad única para mejorar los servicios sanitarios aquí, para cubrir las necesidades que apuntaba. Una oportunidad que no hay que dejar pasar.

Nuestra zona requiere un modelo de atención y coordinación sociosanitaria, que comprenda la prestación de los cuidados de larga duración, la convalecencia, la rehabilitación del déficit funcional recuperable y los cuidados paliativos, tanto en régimen de internamiento como en domiciliario.

Es hora de que reflexionemos, apostemos y demandemos servicios que mejorarán nuestra asistencia, que además puede llevar aparejado un foco económico, y laboral, enmarcando en el comercio de proximidad, y los servicios.

Optar o no por este nuevo uso del hospital nos puede hacer perder el tren o no, respecto de una cultura de los cuidados más personal y más humana, más propia del siglo XXI.

Inmaculada Moliner. Teruel Existe / Gargallo