Un año después de que el presidente del Gobierno lanzara la promesa de un «País a 30 Minutos», no se ha observado ningún avance.
El concepto es una demanda que en su día lanzaron los colectivos de la España vaciada para mejorar la conectividad y accesibilidad en regiones rurales, como es el caso de Teruel, para facilitar el acceso a los servicios básicos (educación, sanidad, servicios sociales, comercio…) en 30 minutos como máximo, como una de las medidas más importantes en la lucha contra la despoblación. A través de la mejora de infraestructuras de transporte y servicios de comunicación, se puede ofrecer a los habitantes de zonas rurales una mejor calidad de vida, garantizar determinados servicios y frenar la emigración de jóvenes y familias a las grandes ciudades. Es una propuesta que se enmarca dentro de las políticas de cohesión territorial que exige Teruel Existe.
El olvido de las zonas rurales en políticas sociales y económicas ha derivado en una falta de atención y recursos para nuestros pueblos. Centralización, desigualdad en la distribución de recursos, falta de inversión en infraestructuras, merma en servicios públicos… En general, desde nuestros pueblos se percibe una desatención en servicios incluso esenciales, que incrementa la tendencia a la emigración del rural a lo urbano. Para cambiar esta tendencia, es crucial que los gobiernos estatal y autonómico, y también las instituciones europeas, prioricen la inclusión de las zonas rurales en los planes de desarrollo, inviertan en infraestructuras y conectividad viaria rural, mejoren la oferta de transporte público y sostenible, diseñen los servicios teniendo en cuenta los radios de atención, establezcan medidas de incentivo para atraer a profesionales, favorezcan la conectividad por internet… En definitiva, que trabajen para que todos, vivamos donde vivamos, tengamos acceso a los principales servicios básicos en un área relativamente cercana, y que esto no sea motivo que obligue a dejar los lugares donde queremos vivir.
Para nosotros la situación es frustrante por las promesas que, con el paso del tiempo, se incumplen una y otra vez. La exigencia de servicios de calidad para todos y que sean accesibles, es una cuestión de justicia social, y no debería ser ignorada. Por eso hay que persistir para seguir avanzando.
Inmaculada Moliner. Teruel Existe / Gargallo

