El pasado fin de semana se celebró en Urrea de Gaén Festifal IX, el Festival de Cine Rural que se viene celebrando, de forma bianual, en este pueblo del Bajo Martín. Felicidades urreanos y hacedores de tal cosica, y gracias Centro de Estudios del Bajo Martín.

El viernes fue la inauguración y se proyectó la película Un hípster en la España vacía. Deberían de verla en Madrid, Zaragoza y Teruel capital, la provincia tiene 196 pueblos de menos de 500 habitantes.

Hoy en día, no paran de hablar por todos lados del problema de la despoblación y se hacen talleres, charlas, coloquios y parafernalias que dicen tantas cosas, que consiguen que nadie oiga nada. Y ya no digamos cuando a este ruido se suma el o los tontolabas del pueblo.

La de millones que se habrán gastado en diagnósticos que no curan, mientras han dejado de atender las verdaderas necesidades de los pueblos con este problema. ¿Recuerdan cuando la solución iba a venir de Escocia?

Opino que, si alguien quiere estudiar sobre el por qué de la despoblación y buscar posibles soluciones, que creo honestamente y rabiosamente que es muy complicado —aunque se pueden hacer muchas cosas—, tendría que empezar por irse a vivir desde el 1 de noviembre hasta el 1 de marzo a un pueblo como Jatiel, Castelnou, Urrea de Gaén, Vinaceite, Tronchón, Ojos Negros, Frías de Albarracín, etc.

Y estarse allí todo ese tiempo sin salir del pueblo, como hacen la mayoría de las personas que viven y desarrollan su vida en ellos, nada de escapadas de fin de semana, quietos ahí, en el día a día, en el mes a mes. Y mientras, ir preguntando cómo se sienten, qué necesitan, qué quieren, qué opinan.

Me viene al pensamiento la palabra de mi amigo Víctor, globalimbecilización. Yo la interpreto como que imbéciles que se creen listos y son más tontos que Abundio, quieren volvernos imbéciles a los normales, y los normales pues ahí andamos imbecilizándonos. Es mi interpretación, que puede ser la de un imbecilizado.

Pero claro: leyes, normativas, burocracia, ocurrencias, despropósitos, torpezas, malas decisiones, desconocimiento… y así, con sinónimos, podemos acabar el artículo. Que, hechas desde la lejanía intelectual, física y, me atrevería a decir, que a veces hasta inmoral y desvergonzada, nos conducen a la nada.

Un pijerio de jetas, que desconocen casi todo de lo que es un pueblo de verdad, pero como en la película, hacen vivir y viven del político de turno y su cuadrilla.

Y parafraseando una canción y dándole otro contexto digo:
«Y la culpa no era mía, ni dónde estaba, ni que hacía, ni cómo vestía… el cateto eres tú".

Recuerden. No a las guerras.

Pascual Ferrer.