El sector primario español se desangra poco a poco. Bruselas se está convirtiendo en un depredador silencioso a la par que letal. Su última ocurrencia, la propuesta de quitar el 20% de las ayudas desde 2028, es otra nueva gota que vuelve a colmar el vaso.

¿Qué bueno puede traer el anuncio de esta medida? Yo les cuento, el relevo generacional, ya de por sí cada vez más mermado, desaparece por completo. ¿Qué joven en su sano juicio entra en un sector donde le están diciendo a gritos que se vaya a todo el mundo? Sólo en Aragón, 33.000 agricultores y ganaderos van a ver caer la viabilidad de sus explotaciones, ya no digamos hacerlas crecer o modernizarse.

Partido Popular y Partido Socialista, embaucadores con chaqueta, cubren de piropos a los productores españoles y al conjunto del medio rural, mientras afilan sus tijeras en la espalda. Úrsula Von der Leyen es la mano ejecutora, una señora que de agricultura sabe lo verde que haya visto desde su avión. Personas como ella, que nunca se han manchado los zapatos con tierra, no pueden gestionar el dinero que la nutre. Hay que condenar las políticas que emanan de Bruselas y arruinan el campo español. Su basura de Agenda 2030, compromete nuestra soberanía alimentaria, y promueve la importación de productos agrícolas de menor calidad.

Los primeros análisis sugieren que, de hacerse efectiva esta reforma, subirá el precio de los alimentos en toda la UE, presionando más si cabe la cesta de la compra. Pero es que no queda aquí la cosa, hace unas semanas tuvimos el conocimiento de que el Ministerio de Hacienda español está subiendo el valor catastral del suelo rústico, con la única ambición de que paguemos todavía más impuestos. Rojos y azules golpeando a los de siempre desde España y Europa.

En Vox lo tenemos claro: oposición rotunda a cualquier medida que perjudique nuestro sector primario, desde yo mismo en Vox Caspe, pasando por todos nuestros cargos nacionales, hasta llegar a Jorge Buxadé defendiendo los intereses españoles en el Parlamento Europeo.

Los hombres y mujeres del campo, somos nobles, trabajadores y comprometidos con nuestros pueblos y todo el medio rural, y en especial en Aragón no nos ganará nadie en tercos. Vamos a seguir peleando porque la tierra y nuestros animales den lo mejor de sí. La solución solo podrá pasar por la unión y movilización del sector, las negociaciones políticas y la presión social.

Este artículo es mi pequeño homenaje a David Lafoz, agricultor que defendió hasta las últimas consecuencias la dignidad del campo.

Germán Sanz. Vox Caspe