Después de unos cuantos años de espera, dificultades superadas y controversias, celebramos con alegría la puesta en marcha del Nuevo Hospital de Alcañiz, con el que está previsto prestar atención sanitaria a la zona del Bajo Aragón. Quirófanos, laboratorios, paritorios, consultorios, servicio de Urgencias, hospitalización, etc. Todo preparado para recibir a pacientes y familiares en unas instalaciones adecuadas, modernas y con la más avanzada tecnología.
Echamos en falta, en cambio, un espacio que, sin tener relación con la situación física de la persona, es igualmente necesario: un lugar de culto desde donde se pueda prestar ese otro servicio, no médico, sino religioso, a quien lo necesite y desee, una capilla como la que existe en todos los centros hospitalarios y en el que tantas personas buscan sentirse reconfortadas y atendidas en momentos de enfermedad, dolor, incertidumbre.
Parece que la dirección del Nuevo Hospital también ha pensado en ello y se habla de un espacio multirreligioso. Con el debido respeto, y en nombre de muchos católicos —en nuestro país somos una mayoría respecto a otros credos religiosos, así lo hemos comprobado recientemente, y proporcionalmente también lo es en el Bajo Aragón—, me atrevo a pedir que se contemple dotar al nuevo Hospital de una capilla católica, digna y suficiente para cubrir esta demanda, sin detrimento de que se pueda habilitar otro espacio para satisfacer las necesidades de otras confesiones que poco o nada tienen en común en cuanto a su liturgia con la religión católica.
No es un favor lo que pedimos; según establece el Acuerdo sobre Asistencia Religiosa en los Centros Hospitalarios Públicos publicado en el BOE el 20 de diciembre de 1985, en su artículo 3 se recoge: «El servicio de asistencia religiosa católica a que se refiere este Acuerdo, dispondrá de los locales adecuados, tales como capilla, despacho, y lugar para residir o pernoctar y de los recursos necesarios para su prestación».
Una capilla, un altar, un sagrario para reservar a Jesús Sacramentado y una imagen de la Virgen de Pueyos sería suficiente para dar consuelo, compañía espiritual y ayuda en el momento duro de la enfermedad, de la soledad y, en muchos casos, de una muerte inevitable. A la dirección del Hospital, a los organismos competentes del Gobierno de Aragón y a quienes tengan capacidad de decisión en este asunto pedimos considerar esta demanda, que no es menos importante que la de tener una buena Sanidad en nuestra comarca.
Marian Rico. Correo del Lector


¿Y lo tenemos que pagar entre todos?
Sin ánimo de ofender, el culto religioso es algo que se debe circunscribir al ámbito privado de cada persona. La Sanidad, igual que la Educación, deberían eliminar cualquier tipo de relación con la religión.
Desde mi humilde opinión creo que la creación de un espacio multireligioso, donde todas las personas que lo deseen puedan ir a rezar, meditar o lo que consideren oportuno, parece más que suficiente. Lo público no tiene porque ofrecer nada más.