Siete y media de la tarde. Terraza del bar del pueblo. Un grupo de zagales de distintas edades sentados en círculo alrededor de una mesa repleta de Coca-Colas, Fantas y Aquarius. Y todos embobados mirando hacia un mismo punto: sus NintendoDS. Estaban todos conectados jugando a un mismo juego en multijugador.

Así eran muchas de las tardes de verano junto a mis amigos cuando tenía unos 8-9 años, siempre entre risas y algún que otro pequeño pique.

Recuerdo casi con perfecto detalle cuando Papá Noel me trajo por Navidad mi primera consola. Estoy segura de que mis gritos de emoción llegaron hasta Laponia.

¿Mi videojuego favorito? Cualquiera de los Súper Mario Bros. sin ninguna duda. Los tenía casi todos. Y tiempo me faltó para ir a ver la peli que estrenaron de este saltarín y bigotudo personaje que, junto a su hermano Luigi, tratan de salvar al mundo de Bowser. Éxito mundial en taquilla (sólo superada por Barbie hasta el momento), 1.357 millones de dólares en la recaudación, y no estoy para nada sorprendida. Decenas y decenas de referencias a todos y cada uno de los juegos hicieron que a más de uno se nos escapase la lagrimilla durante la sesión.

Por otra parte, está Pokemon. Había que capturar a los mejores monstruitos (¿podríamos definirlos así?) y entrenarlos hasta alcanzar su mejor nivel y evolución para conseguir un objetivo: batir a los líderes de los gimnasios y ser el Mejor Entrenador Pokemon del mundo.

¿Y qué me decís de los Sims? Anda que no le eché horas y horas construyendo la casa de mis sueños, repleta de lujos. Me encantaba jugar a ser arquitecta, porque lo de crear avatares y formar familias me era mucho más secundario.

El mundo de los videojuegos llegó a mi vida a una temprana edad. ¡Y cuando han evolucionado! Echando la vista atrás podemos ver que los gráficos no tienen nada que ver, son cada vez más y más realistas.
Ahora no le dedico ni una décima parte del tiempo que le dedicaba cuando era pequeña, tanto por falta del mismo como por preferencias a dedicar el poco que tengo a otras actividades.

Seas de jugar en el ordenador o a través de una videoconsola, de Nintendo o de Playstation, de los clásicos o de los más modernos… ¡feliz Día Mundial del videojuego!

Laura Alejos. Y de postre…