En un momento en que las diferencias políticas parecen marcar cualquier debate, siete municipios del Bajo Aragón y el Maestrazgo (Castellote, Mas de las Matas, Molinos, Seno, Las Cuevas de Cañart y Las Parras de Castellote) hemos visibilizado que, por encima de los colores políticos, debe estar el compromiso con nuestros vecinos y vecinas. Es por ello que en los últimos meses nos hemos unido, con responsabilidad y firmeza, para defender lo que consideramos una prioridad: la búsqueda de soluciones para minorar el impacto del tráfico de camiones en las carreteras del territorio.
Y es que el notable aumento del tráfico pesado, derivado del incremento de la actividad minera en la zona, especialmente desde el estallido de la guerra en Ucrania, está provocando un deterioro acelerado de las infraestructuras y, por tanto, aumentando los riesgos para la seguridad vial. Además, no hay visos de que esta situación cambie a corto o medio plazo. De hecho, la concesión de nuevos permisos amenaza con agravar aún más este problema.
Resulta inaudito que la Diputación de Teruel no asistiera a la reunión organizada por el Gobierno de Aragón la pasada semana, pese a haber sido invitada. Tampoco compartimos el hecho de que no se convocara a dicha cita a las empresas mineras. Las soluciones no pueden diseñarse en despachos separados, ya que solo mediante el diálogo conjunto de todos los actores implicados (ayuntamientos, Gobierno de Aragón, DPT y empresas) podremos abordar con eficacia una problemática que nos afecta a todos.
Tampoco podemos conformarnos con promesas a medio o largo plazo. Necesitamos actuaciones urgentes, como la mejora de la vía de Seno a Molinos, que actualmente continúa siendo una «pista no catalogada», o la intervención en puntos críticos como el cruce de Mas de las Matas o, especialmente, la travesía de Aguaviva. Evidentemente, la seguridad y el bienestar de nuestros vecinos y vecinas no puede esperar a la redacción y puesta en marcha del nuevo Plan General de Carreteras de 2025-2040.
Asimismo, creemos firmemente en la actividad económica como motor para impulsar la vida en nuestros pueblos, pero esta debe desarrollarse de una forma social y medioambientalmente sostenible. Conjugar dichas cuestiones es posible, pero requiere voluntad política y empresarial, planificación de actuaciones y responsabilidad compartida para llevarlas a cabo.
Aitor Clemente. GANAR / Aguaviva

