La compra de vivienda se ha convertido para un importante sector de la población en algo casi imposible. En la otra alternativa, el alquiler, los precios se disparan. Sin vivienda de alquiler asequible, no se podrá solucionar el problema de vivienda que se plantea en los sectores más precarizados. Nuestro país se volcó en las pasadas décadas en la promoción de vivienda social, pero la mayor parte con destino a la venta. Ese tipo de vivienda social para la venta no soluciona el problema residencial, porque muchas familias quedan fuera de esa posibilidad.
En la reciente presentación del Informe sobre la situación económica, laboral y social de la Comunidad en 2024, el Consejo Económico y Social de Aragón (CESA) ha puesto este año el acento en el problema de primera magnitud que constituye la falta de vivienda, en Aragón y en el conjunto de España. Para atajar el problema, el CESA insiste en que se necesita un mayor esfuerzo de la Administración, que haga posible conseguir un mayor parque público de vivienda, así como el control de los pisos turísticos y avanzar en la industrialización de la construcción para que los edificios se levanten en menos tiempo.
En el informe que el CESA elaboró de cara al anteproyecto de ley de vivienda de Aragón se destaca la dificultad de acceso a este derecho básico que encuentran los jóvenes y el gran esfuerzo que supone la compra o el alquiler para sectores sociales muy amplios. El Banco de España señala en sus análisis que los españoles cada vez se hipotecan menos, en particular, claro, los más jóvenes. Hace dos décadas, entre los menores de 35 años, un 45% del colectivo contaba con un préstamo para comprar una casa. Hoy apenas supera el 20% en esas edades.
La consecuencia es que la brecha entre los propietarios de mayor edad y los de menor edad es cada vez más amplia. Los mayores conocieron tiempos en los que con su trabajo podían plantearse adquirir una vivienda, en buena parte con créditos, mientras que en los grupos de menor edad la deuda asociada a la vivienda principal se ha reducido de manera considerable.
Carlos Sauras. Sobre el papel

