El principal reto actual es facilitar el acceso a la vivienda para los jóvenes. En Aragón, emanciparse antes de los 30 años se ha convertido en una tarea casi imposible, con una edad media cada vez más elevada. Esta realidad convive, paradójicamente, con muchas zonas rurales donde existen viviendas vacías o deterioradas, pero que no siempre están disponibles o en condiciones para ser habitadas.

La política de vivienda no solo es una cuestión urbanística o económica, es una herramienta estratégica para garantizar el futuro del territorio y su desarrollo. Ante esta situación, las administraciones públicas han comenzado a impulsar políticas específicas en pequeños municipios, como el Plan 700, que contempla ayudas de entre 50.000 y 66.000 euros para rehabilitar viviendas en municipios de menos de 3.000 habitantes, así como ayudas de hasta 10.800 euros para la compra de vivienda para jóvenes en localidades de menos de 5.000 habitantes, con el objetivo de facilitar la adquisición de una vivienda habitual en el medio rural. Sin embargo, no es suficiente: queda mucho camino por recorrer y es necesario aplicar medidas más contundentes para buscar una solución eficaz a un problema tan importante como el que nos ocupa.

El papel de los ayuntamientos resulta fundamental, actuando como impulsores directos de vivienda pública mediante la cesión de suelo municipal, la rehabilitación de antiguas viviendas o la puesta en marcha de promociones de alquiler asequible, pudiendo ser en muchos casos la única vía para crear una oferta de vivienda en las zonas rurales.

Junto a estas actuaciones, es necesario complementar con medidas fiscales que incentiven vivir en los pueblos. La bonificación en el tramo autonómico del IRPF para residentes en municipios pequeños y deducciones directas en la compra de vivienda para jóvenes hasta 40 años podrían ser herramientas para consolidar población y compensar las desventajas estructurales de los territorios más despoblados.

No se trata solo de construir vivienda, sino de mejorar el acceso a ella con precios asequibles y bonificaciones fiscales ambiciosas para que los jóvenes puedan desarrollar un proyecto de vida en los pueblos.

La extensión de la fibra óptica y el auge del teletrabajo han abierto nuevas oportunidades para que jóvenes y familias puedan vivir fuera de las grandes ciudades sin tener que renunciar a sus carreras profesionales.

Garantizar vivienda asequible para la juventud no es únicamente una cuestión social, es una de las decisiones más estratégicas para el futuro de Aragón y la supervivencia de muchos de nuestros pueblos.

Javier Larraz. Teruel Existe / Cuencas Mineras