Aunque parece que nos empiezan a racionar las noticias de la guerra en Ucrania -"Porque vivir se ha puesto al rojo vivo. (Siempre la sangre, oh Dios, fue colorada.)", los ciudadanos de a pie tenemos la sensación de vivir en una montaña rusa, padeciendo los bandazos sin tener claro quién la dirige. Durante meses hemos sufrido el aumento del precio de la energía, mucho antes de que Putin pasara de asesino de disidentes -periodistas incluidos- a criminal de guerra. Ese sacrificio de la población ha permitido al Gobierno incrementar sustancialmente la recaudación vía impuestos, a costa del esquilmado ciudadano, a pesar de lo cual, es el único gobierno de Europa que ha subido impuestos, mientras el resto los bajaban para que aumentara la actividad.
En España, aquellos cuya supervivencia laboral se ve más comprometida por ambos incrementos, empiezan a manifestarse, y sólo es el comienzo, porque las medidas del Gobierno llegan tarde y mal, con su dañina improvisación y su racanería habitual, y son parches y ocurrencias de imposible aplicación práctica. Si una amplia clase media da estabilidad a un país, el alza del IPC y de los impuestos con la consiguiente pérdida de poder adquisitivo no augura estabilidad, con una gran parte de los españoles que apenas pueden vivir al día.
Mientras esto escribo, me llega la triste noticia del fallecimiento de mi admirado Javier Imbroda, que, en su lucha contra el cáncer de próstata que le fue diagnosticado en 2016, había "elegido vivir", como él decía. Doctor en Educación, hombre de baloncesto (interminable currículo) y fundador de una organización que lucha contra la exclusión social a través del deporte, entró en Ciudadanos para aportar su experiencia personal y profesional al servicio público. Era Consejero de Educación y Deportes de la Junta de Andalucía, incrementó los recursos en Educación un 16% durante su mandato, y sostenía que "despolitizar la educación" permitía centrarse en lo importante: "sentar las bases de la transformación del sistema, para alcanzar la excelencia educativa sin dejar a ningún alumno atrás". No se planteó dejar sus responsabilidades aunque reconocía que, por culpa del cáncer, vivía al día. Descanse en Paz.
Luis Esteban. CIUDADANOS Calanda


Solo le falta decir que la guerra de Ucrania es culpa del Gobierno. Miren donde andan con sus medias verdades y la gente los va a mandar a su casa, quizá, con honrosas excepciones, nunca debieron salir de ella. Lo que pasa es que los veremos por el PP o por Vox. Menudos son ustedes.
El nivel del rebaño teledirigido, es patético, que si caperucita roja que si lobo feroz,como si no fueran todos la misma farsa globalista…