La cita con las urnas del 8 de febrero llega de forma anticipada e interesada, por el partido que gobierna, el Partido Popular, con la excusa de la falta de apoyos a los presupuestos del año 2026, bajo el paraguas de los sondeos y encuestas que parecen favorables a dicho partido.

Esta decisión denota la prepotencia de gestión que lleva a cabo el señor Azcón, que demuestra un perfil de vendedor en la planta de caballeros de un centro comercial, más que el de presidente del Gobierno de Aragón en sus actuaciones a lo largo de esta última legislatura, que ha tenido como resultado un cúmulo de anuncios de inversiones industriales, proyectos estratégicos, planes de vivienda, etc., con unos nefastos resultados en la eficacia y desarrollo de los mismos.

La sociedad de Aragón y los jóvenes en particular, tienen como principal objetivo tener acceso a una vivienda y un empleo digno suficientemente remunerado para vivir más allá del día 15 de cada mes, y es ahí donde la clase política debe trabajar, en un sistema que lo permita y no en teatralizar cada una de las intervenciones en las Cortes de Aragón y en cada acto publicitario de lanzamiento de diferentes planes y anuncios, que no hemos visto resultados todavía, eso sí, postureo no nos falta.

Puede ser que, debido al cambio climático, no sepamos en la época del año en la que nos encontramos si no es por los innumerables anuncios de campañas de este Gobierno de Aragón, ahora en funciones. Las inminentes rebajas de enero, los 8 días de oro, la semana fantástica o ya es primavera en El Corte Inglés, famoso eslogan de la gran cadena de distribución y centros comerciales. En Aragón vivimos en un anuncio constante de una política ficticia sin resultados concretos y objetivos.

Estamos cansados de tantas declaraciones de intenciones por parte de este gobierno del Partido Popular, falta de rigor y compromiso con el ciudadano aragonés y el territorio, que no vemos mejoradas nuestras condiciones de vida con la degradación de servicios en sanidad, educación y la mejora de las comunicaciones e infraestructuras, tras dos años sin ser capaces de aprobar un presupuesto, siendo el principal documento para llevar a cabo cada una de las iniciativas que se pretenden realizar a lo largo de la legislatura, que suelen durar cuatro años, lo demás es un fracaso de gestión, por muy buenos resultados electorales que se hayan tenido o se pretendan conseguir.

Ahora cada cual que asuma su parte de responsabilidad, la posibilidad de convocar elecciones sólo recae en la figura del presidente, la decisión de elegir esa presidencia la tenemos todos los aragoneses.

Javier Larraz. Teruel Existe / Cuencas Mineras