El frío no fue rival para el calor humano que llenó las calles de Valderrobres este viernes durante la celebración de San Antonio Abad. Desde primera hora de la mañana, los vecinos se volcaron en una fiesta que no solo celebra al patrón de los animales, sino que une al pueblo en una jornada marcada por la tradición y la alegría compartida.
El día arrancó temprano, a las 7.30, cuando la plaza de la Comunidad Autónoma de Aragón comenzó a recibir a los madrugadores. Allí, el olor de las casquetas recién hechas, el aguardiente y las barrechas servidos por los mayordomos ayudaron a combatir el frío. A las 8.00, las brasas aún encendidas de la hoguera de la noche anterior se aprovecharon para asar chorizos, longaniza y panceta en un almuerzo popular que congregó a decenas de vecinos en un ambiente distendido y festivo.

«Lo bonito de San Antón es que empieza desde primera hora y no decae en todo el día», explicaba Anna Jordana, mayordoma de este año, quien aseguró que la jornada se vive «con intensidad y orgullo».
El alma de la fiesta
A las 11.00, la comitiva de mayordomos y quintos partió con la imagen del santo en procesión hacia la iglesia parroquial Santa María la Mayor. Portando el pan bendito y acompañados por la música y los trajes típicos, el recorrido fue una muestra del respeto que Valderrobres profesa a sus tradiciones.
La misa baturra, celebrada a las 11.30, reunió a vecinos de todas las edades en un emotivo acto en el que los cánticos aragoneses resonaron en las bóvedas del templo. «Es un momento que nos recuerda de dónde venimos, un vínculo con nuestras raíces que compartimos generación tras generación», comentó Carlos Boné, alcalde del municipio.
Al finalizar, el corazón de la fiesta se trasladó a la plaza de España, donde los animales de compañía y de trabajo desfilaron para recibir la tradicional bendición. Desde perros y gatos hasta una vaca, todos fueron protagonistas de esta entrañable costumbre que reafirma la conexión entre el hombre y la naturaleza.

Los dichos: humor y emoción desde el balcón
Poco después, José Serrat, conocido como 'el Bicho', subió al balcón del Ayuntamiento para recitar los esperados dichos a San Antón. Con una mezcla de humor, crítica social y cariño por su pueblo, Serrat deleitó a los presentes con versos que hacen de esta tradición un símbolo único de Valderrobres.

«Llevo 43 años haciendo esto, y cada año es igual de especial. Este 2025 he hablado de la riada y de los problemas con los ríos, porque creo que es importante decir lo que sentimos como pueblo», explicó Serrat con una sonrisa. La plaza vibró también con la exposición de dichos creados por los alumnos del colegio Vicente Ferrer Ramos, un toque fresco que conecta a los más jóvenes con esta tradición centenaria.

La mañana concluyó con un vino español en la Lonja del Ayuntamiento, donde los vecinos compartieron momentos de convivencia alrededor de mesas llenas de productos locales. Mesas a las que acompañó el equipo de Radio La Comarca, que ofreció un programa especial por cuyos micrófonos pasaros varios de los protagonistas de esta fiesta. Todo en un ambiente que Alejandra Moreno e Ivette Puyo resumieron muy bien: «Es un día que lo tiene todo: tradición, alegría y unión. Encender la hoguera fue mágico, y estamos disfrutando de cada momento».











